Mientras se acelera la suba de precios de los alimentos, mantener una dieta libre de gluten implica un costo considerablemente mayor. Un informe de la consultora Focus Market reveló que la canasta básica sin TACC tiene un precio promedio 12% superior a la canasta alimentaria tradicional, lo que refleja la brecha que enfrentan los hogares con necesidades alimentarias específicas.
El estudio compara el costo mensual de dos modelos de consumo que cubren los requerimientos nutricionales de un adulto promedio: una canasta básica omnívora y una alternativa sin TACC, es decir, sin trigo, avena, cebada ni centeno.
Cuánto cuesta cada canasta alimentaria
Según el relevamiento, la canasta básica alimentaria tradicional alcanza un valor mensual de $ 206.137,28 por persona. En cambio, la canasta sin TACC asciende a $ 231.479,27 mensuales. El análisis parte de seis categorías alimentarias comunes a ambos modelos: cereales, proteínas, lácteos, frutas y verduras, aceite y snacks.
La diferencia representa un 12% adicional de gasto en alimentos para quienes deben seguir una dieta libre de gluten, una situación que se vuelve más compleja en un contexto de crisis económica donde el poder adquisitivo de los hogares se encuentra presionado por la inflación.
Los productos que más encarecen la dieta sin gluten
La brecha de precios no se distribuye de manera uniforme entre todos los alimentos. El informe señaló que los mayores incrementos se registran en los cereales y los snacks certificados sin gluten. En particular, los cereales sin TACC presentan precios 42% más altos que sus equivalentes tradicionales, mientras que los snacks certificados registran un sobreprecio que puede alcanzar el 230%.
Según explicó el director de la consultora, Damián Di Pace, esta diferencia responde a factores estructurales del mercado. La producción de alimentos sin gluten requiere certificaciones específicas, procesos industriales diferenciados y el uso de insumos alternativos, lo que eleva los costos.
Además, el segmento tiene menos productores y menor escala de producción, lo que limita la competencia y presiona al alza los precios.
Un mercado más concentrado
La estructura del mercado alimentario también influye en esta brecha. Mientras que la canasta básica tradicional se produce en un entorno con "numerosos proveedores y amplios canales de distribución", el mercado sin TACC está más concentrado y depende de empresas especializadas. Esto implica que los costos adicionales asociados a certificaciones, materias primas especiales y procesos de producción segregados se trasladan directamente al precio final. Como resultado, la inflación en alimentos impacta con mayor fuerza en los productos específicos para dietas sin gluten.
Otro factor que agrava la situación es la accesibilidad. El informe advierte que muchos productos sin TACC no se encuentran fácilmente en un solo establecimiento comercial. Esto obliga a los consumidores a recorrer distintos puntos de venta para completar su compra, lo que implica no solo un mayor gasto en alimentos sino también un costo adicional en tiempo y logística.
Así, mientras la crisis se intensifica, se amplifican las dificultades para los hogares que deben cumplir con restricciones alimentarias, donde cada aumento de precios tiene un impacto directo mucho más profundo en la economía familiar.
