El testimonio de Germán Pezzella encendió una reflexión profunda en el mundo del fútbol sobre salud mental. A meses de su problema en la rodilla y mientras se prepara para volver a River Plate, el campeón con la Selección Argentina reveló el difícil momento personal que atravesó antes de su lesión, exponiendo un costado poco visible de la élite deportiva.
A casi ocho meses de la rotura de ligamentos cruzados en su rodilla izquierda, Pezzella transita la etapa final de su recuperación con la mirada puesta en el regreso. Sin embargo, el proceso no se limitó a lo físico.
El defensor, de 34 años, decidió hablar abiertamente sobre su salud mental, un tema que durante años fue tabú en el fútbol profesional. Lejos de esquivar la cuestión, reconoció que antes de la lesión ya venía atravesando un período complejo, al que definió como “oscuro y extraño”.
Esa situación, según explicó durante una entrevista con Sofía Martínez en el ciclo Intuiciones, terminó manifestándose en su cuerpo. La lesión no solo lo frenó en lo deportivo, sino que también actuó como una señal de alerta. En la previa del partido en el que sufrió la lesión, en la cancha de Independiente, el zaguero reconoció que ya no se sentía bien. “No estaba pasando un buen momento y todo tiene consecuencias”, reconoció.
Esa frase resume una problemática que atraviesa a muchos deportistas de alto rendimiento: la dificultad para sostener el equilibrio emocional en un entorno de alta exigencia y exposición constante.
El aprendizaje en medio del parate
El largo tiempo fuera de las canchas le permitió a Pezzella detenerse y replantear su situación personal. Lo que en un principio fue una adversidad, se transformó en una oportunidad de aprendizaje.
En ese contexto, el defensor comprendió que necesitaba reconectarse consigo mismo. “Agarrar un hilito para tirar”, describió, en referencia a la necesidad de encontrar un punto de partida para reconstruirse.
Alejarse del ruido mediático y enfocarse en su entorno más cercano fue clave. Según admitió, en medio de la vorágine del fútbol había comenzado a perder de vista lo esencial: las personas que lo acompañan en su vida cotidiana.
La presión del fútbol de élite y el desafío del regreso
El defensor explicó que muchas veces el entorno minimiza los problemas emocionales de los futbolistas con argumentos simplistas, como haber sido campeón del mundo o jugar en ligas importantes.
Antes de regresar al país, el central se encontraba en España, en un club que le ofrecía todas las comodidades. Sin embargo, tomó la decisión de irse en busca de un cambio que le permitiera reencontrarse. Ese paso, lejos de ser sencillo, implicó enfrentar nuevas dificultades en su regreso al fútbol argentino.
Convertido en el primer campeón del mundo de Qatar 2022 en regresar al país, su llegada a River Plate generó expectativas altas. Sin embargo, la adaptación no fue como esperaba.
A pesar de conocer el club, el defensor reconoció que no estaba logrando disfrutar plenamente de la experiencia. El proceso fue, en sus palabras, “mucho” y terminó superándolo.
Este escenario dejó en evidencia que el regreso a casa, lejos de ser siempre cómodo, también puede implicar desafíos emocionales importantes.
