Tras el cese de la caza comercial, las ballenas están de regreso al canal Beagle. Luciana Riccialdelli, investigadora del Cadic-Conicet (Laboratorio de Investigaciones en Mamíferos Marinos Australes) explicó, en diálogo con La Nación: "Las poblaciones de ballenas han sido históricamente diezmadas en periodos anteriores. Tras el cese de la caza comercial, sus poblaciones han experimentado una recuperación paulatina, con variaciones entre especies, pero la tendencia general a escala global es positiva. Como consecuencia de este incremento poblacional, las ballenas han comenzado a restablecer antiguas rutas o pasajes por los que realizan sus migraciones y a recuperar antiguas áreas de alimentación, como el canal Beagle".
Sobre la tarea de recuperación, Natalia Dellabianca, también investigadora del Cadic-Conicet, indicó: "Desde hace 10 años tenemos un proyecto de ciencia ciudadana vinculado a la ballena jorobada y su identificación. Lo que vemos hoy es la respuesta de la naturaleza a la prohibición de la caza comercial que imperó durante gran parte del siglo XX. Al haber cesado la presión de la caza durante tantos años, las poblaciones han logrado estabilizarse y, lentamente, están recuperando sus rutas migratorias ancestrales".
Diferentes especies de ballenas alrededor del mundo estuvieron en peligro de extinción. Tras un arduo trabajo: "La mayoría de las especies de ballena se han ido recuperando después del cese de la caza. Esas poblaciones que empiezan a aumentar su número regresan a viejas áreas que antes también ocupaban", indicaron las investigadoras. En este sentido: "El Beagle es un área de alimentación para las jorobadas y las sei, entre otras especies. No son zonas nuevas sino viejas áreas de alimentación a las que, con la recuperación de la especie, vuelven", sumaron.
Por qué las ballenas habitan el canal Beagle
Según explicó Riccialdelli, las ballenas habitan el canal Beagle porque "es una zona de alimentación para estas especies de ballenas, donde encuentran suficiente alimento. Todas las especies que podemos avistar se alimentan principalmente de sardina fueguina, un pequeño pez pelágico abundante en esta zona, y de langostilla, un crustáceo de relevancia ecológica comparable al krill en Antártida".
Asimismo: "El canal Beagle funciona como un corredor biológico", es por eso que: "Que las ballenas regresen significa que el ecosistema todavía tiene las condiciones de alimentación y ambientales necesarias para sostenerlas", indicó la especialista. Sin embargo, esto no está excento de problemas: "El ingreso creciente de ballenas al Beagle conlleva un aumento en la interacción entre estos animales y las embarcaciones. A esto se suma el incremento del tráfico marítimo dentro del canal asociado al crecimiento turístico, en especial los viajes hacia la Antártida. Si bien el canal es un corredor natural que conecta el Pacífico y el Atlántico, es angosto y esto intensifica la probabilidad de encuentros entre las embarcaciones y ballenas".
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Es por eso que, desde el Centro Austral de Investigaciones Científicas expresaron: "Resulta necesario revisar y fortalecer pautas de navegación, como las velocidades de entrada y salida de los buques y las distancias de acercamiento para el avistaje de ballenas, a fin de minimizar el riesgo de colisiones".
