La cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 suma un nuevo golpe para Brasil. Eder Militao sufrió una recaída física que lo llevará al quirófano y lo dejaría fuera de la Copa del Mundo. La noticia impacta de lleno en la planificación de Carlo Ancelotti, que empieza a perder piezas clave en el cierre de temporada.
El panorama se volvió crítico para Brasil. A menos de dos meses del inicio del Mundial 2026, la posible baja de Militao encendió todas las alarmas y un nuevo dolor de cabeza para el cuerpo técnico comandado por el entrenador italiano.
El defensor del Real Madrid se resintió de una lesión muscular durante el partido ante el Alavés por LaLiga. Lo que parecía una molestia controlada terminó siendo un problema mayor: la cicatriz de una lesión anterior se reabrió y ahora todo indica que deberá someterse a una operación.
La información fue confirmada por Sportscenter de Brasil y medios de España, que siguen la actualidad del club merengue. Según detallaron, el brasileño presenta una nueva lesión en los isquiotibiales de la pierna izquierda que lo marginaría del torneo más importante del fútbol.
De un tratamiento conservador a una cirugía inevitable
El caso de Militao tiene un antecedente reciente que explica la gravedad del cuadro. En diciembre, el futbolista había sufrido una lesión similar frente al Celta de Vigo. En ese momento, el cuerpo médico optó por evitar el quirófano y apostar por un tratamiento conservador.
Sin embargo, la situación cambió de forma abrupta. Durante el encuentro ante Alavés, la zona afectada volvió a resentirse y los estudios posteriores confirmaron una lesión en el bíceps femoral izquierdo, de carácter recurrente.
Con el cuadro agravado, la cirugía aparece como la única solución viable. Los plazos estimados de recuperación rondan los cuatro meses, lo que deja a Militao fuera de la Copa del Mundo y lo proyecta recién para el inicio de la próxima temporada.
El silencio del Real Madrid y la incertidumbre
A pesar del impacto de la noticia, el Real Madrid todavía no emitió un comunicado oficial confirmando la intervención quirúrgica. En un primer momento, el club había informado únicamente una contusión en la pierna izquierda, sin brindar mayores precisiones sobre el tiempo de recuperación.
Esa falta de información generó dudas desde el inicio sobre su disponibilidad para el Mundial. La escena de su salida en el partido ante Alavés —cuando fue reemplazado por Antonio Rüdiger— ya anticipaba un panorama complicado.
Ahora, con el correr de las horas y las nuevas versiones, la incertidumbre empieza a transformarse en una certeza difícil de revertir.
Ancelotti, cada vez con menos opciones
La posible ausencia de Militao no es un caso aislado dentro del plantel brasileño. Por el contrario, se suma a una seguidilla de problemas físicos que golpean directamente la planificación de Carlo Ancelotti.
Uno de los nombres ya descartados es el de Vitor Roque, delantero de Palmeiras, quien sufrió una sindesmosis en el tobillo izquierdo y deberá ser operado. Su presencia en el Mundial 2026 quedó completamente descartada.
A este panorama se suma la situación de Estevao Willian, una de las grandes promesas del fútbol brasileño. El atacante del Chelsea padece un desgarro de grado cuatro en el isquiotibial derecho y, aunque no está descartado, su presencia depende de una recuperación contrarreloj. Además, cabe resaltar que Rodrygo, estrella del seleccionado y Real Madrid, ya quedó afura de la Copa del Mundo tras sufrir una rotura del ligamento anterior de la rodilla.
Brasil en alerta rumbo al Mundial 2026
El contexto es claro: Brasil enfrenta un escenario cada vez más complejo en la previa del Mundial. Las lesiones empiezan a condicionar el armado del plantel y obligan a replantear estrategias en tiempo récord.
La posible baja de Militao representa mucho más que una ausencia individual. Se trata de un defensor consolidado, con experiencia en la élite europea y un rol clave en la estructura del equipo.
Con varias figuras entre algodones y otras ya descartadas, el margen de maniobra se reduce. El desafío para Ancelotti será encontrar soluciones rápidas sin perder competitividad en un torneo que no admite errores. El reloj avanza y, en Brasil, la preocupación crece partido a partido.
