La campaña de Inglaterra en el Mundial llegó a su primera encrucijada, tras registrar un buen triunfo y un mediocre empate en sus dos primeros partidos del Grupo L.
La deslumbrante victoria 4-2 sobre Croacia en su primer partido sugería que el equipo de Thomas Tuchel podría haber encontrado por fin la combinación de talento y autoridad necesaria para poner fin a seis décadas de decepciones.
Harry Kane marcó dos goles, Inglaterra atacó con libertad y confianza, y de repente el torneo parecía estar lleno de posibilidades.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
Pero luego, llegó Ghana.
El empate sin goles en Foxborough, Massachusetts, devolvió a Inglaterra a la realidad, poniendo de manifiesto las frustraciones habituales que la han perseguido en los grandes torneos.
A pesar de su posesión y su talento ofensivo, les costó mucho desmontar a un rival obstinado y necesitaron un empuje en los últimos compases simplemente para dar vida a una actuación que se iba volviendo cada vez más apagada.
Inglaterra afronta su último partido del Grupo L ante Panamá sabiendo que tiene el primer puesto de la zona a su alcance. Está empatada a cuatro puntos con Ghana en lo más alto de la tabla y Croacia acecha justo detrás con tres.
"Hubo aspectos positivos y otros que podemos mejorar frente a Ghana", dijo Kane. "No hay nada de qué preocuparse y esperamos poder enderezar el rumbo ante Panamá".
Tuchel estará deseando evitar complicaciones en la última jornada y recuperar parte del impulso perdido.
El foco volverá a recaer sobre Kane y Jude Bellingham. El delantero sigue siendo el talismán de Inglaterra y su fuente de goles más fiable, mientras que la capacidad del centrocampista para desmontar defensas compactas podría resultar crucial frente a una selección panameña que se espera que pase largos periodos sin el balón.
Inglaterra guarda buenos recuerdos de este enfrentamiento.
El último choque entre ambos equipos en un Mundial se saldó con una de sus victorias más contundentes: una goleada 6-1 en Nizhni Nóvgorod hace ocho años, en la que Kane marcó un triplete e Inglaterra se proclamó como una potencia en Rusia, un Mundial en el que finalmente quedó en cuarto lugar.
El sábado presenta, sobre el papel, otro enfrentamiento desigual. Inglaterra aspira al primer puesto del Grupo L y a una plaza en las eliminatorias, mientras que Panamá, ya eliminada, solo juega por el orgullo y la oportunidad de terminar el torneo con una nota positiva.
Los centroamericanos llegaron a Norteamérica tras una impresionante campaña de clasificación basada en la disciplina defensiva y la organización, en la que solo encajaron cuatro goles en ocho partidos.
Pero el Mundial ha supuesto una prueba mucho más dura. Las derrotas en sus dos primeros partidos les han dejado sin ningún punto y aún a la espera de marcar su primer gol del torneo.
Para Panamá, el partido representa una última oportunidad de salvar el orgullo. Para Inglaterra, hay mucho más en juego.
Con información de Reuters
