Luego de haber sido finalista en Uruguay 1930, con una derrota por 4-2 ante los locales que la privó de ser la primera campeona del mundo, la Selección Argentina tuvo un fuerte tropiezo en el debut de Italia 1934. De haber protagonizado el duelo definitorio de la primera Copa del Mundo de la FIFA, el conjunto nacional pasó a quedar eliminado en los octavos de final ante Suecia cuatro años después, bajo un formato que prescindía completamente de la fase de grupos.
Debido a esto, la “Albiceleste” tenía hambre de revancha para la siguiente edición del Mundial, que debía llevarse a cabo en suelo argentino debido a un acuerdo con Jules Rimet, el creador de la cita mundialista y por entonces presidente de la FIFA. La idea era que América y Europa se repartieran las organizaciones de cada campeonato, por lo que la edición de 1938 debía disputarse de este lado del charco, pero los europeos movieron los hilos para quedarse con la sede.
La influencia de dirigentes como Henri Delauney y Robert Guérin llevó a que Rimet anule su propia palabra para impulsar a Francia como sede para 1938, lo que produjo un fuerte descontento en el continente americano. Tal es así que, tras la victoria de los franceses en las votaciones del 13 de agosto de 1936 en el congreso celebrado en Berlín, Eduardo Sánchez Terrero, presidente de la AFA por aquel entonces, dio a conocer la decisión de no participar del Mundial de Francia 1938 en apoyo a lo que había sucedido en Uruguay 1930.
Y es que el primer campeonato mundial apenas contó con Francia, Yugoslavia, Rumania y Bélgica como representantes del Viejo Continente debido al rechazo de los seleccionados europeos por viajar hasta América. Con dicho antecedente, las selecciones americanas se negaron a participar de Francia 1938, a excepción de Brasil, que traicionó a sus socios de la Conmebol para buscar su primera estrella en territorio francés.
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Debido a esto, la Argentina fue una de las grandes ausencias que tuvo Francia 1938, edición en la que tampoco estuvieron otras selecciones que venían en alza, tales como España, China, Japón y Austria, que ya había sido anexada por la Alemania nazi después de haber clasificado. Cabe mencionar que la FIFA implementó las primeras Eliminatorias para este Mundial, pero en América ni siquiera llegaron a llevarse a cabo.
Francia 1938, el último formato eliminatorio
Al igual que Italia 1934, el Mundial de Francia 1938 también se disputó desde los octavos de final con un total de 16 selecciones inscriptas, aunque Austria no pudo participar, lo que hizo que hubiera 17 equipos y Suecia pasara directamente a cuartos. El campeón defensor, Italia, tuvo un camino sólido hacia la final, con victorias sobre Noruega, Francia y Brasil hasta llegar al duelo definitorio con Hungría en París, donde se impuso por 4-2 para convertirse en el primer bicampeón del mundo.
