Por primera vez, Suu va a pisar Argentina. Y aunque suene a frase hecha, en su caso tiene algo de irreal. “Para mí ahora es como una hipótesis”, dice entre risas, como si todavía no terminara de creerse que en unos días va a estar tocando sus canciones al otro lado del mundo. La escena, sin embargo, ya está armada, Buenos Aires, La Plata y Rosario la esperan con tres shows distintos entre sí, atravesados por una mezcla de intimidad, energía rockera y curiosidad cultural.
La artista catalana, que lleva una década construyendo su camino en la música, encara esta primera gira internacional con una mezcla de ansiedad y fascinación. “Tengo unas ganas locas de ir, no solo por los shows, sino por la cultura”, cuenta. Argentina aparece en su mapa desde hace años, mucho antes de que existiera la posibilidad concreta de viajar.
En ese vínculo previo hay canciones, nombres y referencias. En su casa sonaban Coti y Andrés Calamaro, a quien vio varias veces en vivo en Barcelona y al que define sin vueltas: “Lo amo”. Más acá en el tiempo, también se conectó con la escena actual: Ca7riel y Paco Amoroso, Santi Celli, Zenón Pereyra, incluso Miranda! y Conociendo Rusia. “Siempre estuve muy en contacto con la música de allá”, asegura.
Ese ida y vuelta también se dio en lo concreto, colaboró con su amiga Paz Carrara en una canción reciente y ya está tejiendo puentes con otros artistas locales. De hecho, uno de los objetivos de este viaje es claro, meterse en estudios, juntarse con músicos y dejar que algo pase. “Quiero estar con la guitarra encima todo el tiempo”, dice.
Suu: tres shows, tres caras
El desembarco argentino no será lineal. Suu pensó cada fecha como una experiencia distinta. En Buenos Aires, su presentación en Niceto Bar el 16 de abril (en formato más íntimo) será un encuentro directo con su público, canciones, historias y cercanía. En Rosario el 17 de abril, en Casa Brava, el clima cambia, más noche, más volumen, más rock. Y en La Plata el 18 de abril, en Ciudad de Gatos, abrirá la jornada junto a otras artistas, en un show donde tendrá que salir a conquistar a un público que quizás todavía no la conoce.
“Los tres shows son distintos. Si alguien quiere venir a los tres, va a ver tres cosas diferentes”, promete. Y suma un detalle que dice mucho de su forma de encarar este viaje, además de su repertorio, está preparando versiones de clásicos del rock argentino. Una forma de tender puentes desde el escenario.
Pero eso no es todo. Suu quiere tocar más allá de las fechas oficiales. Planea instalarse en Palermo y salir a buscar bares donde pueda tocar de manera espontánea, subirlo a redes y generar encuentros más informales, incluso gratuitos. “Voy a estar tocando todos los días”, dice, como si fuera lo más natural del mundo.
A sus 26 años, Suu ya acumula diez de carrera. Un dato que a ella misma le cuesta dimensionar. “Cuando estás metida en eso, no tomás perspectiva”, admite. Su recorrido fue, según lo describe, paulatino, canciones, discos, banda, giras. Paso a paso.
Esa misma lógica aparece en su música actual. En su último lanzamiento, "Los días como hoy" hay un corrimiento, menos foco en el desamor clásico y más exploración de emociones internas, incluso incómodas. Como esa tristeza que aparece cuando “todo está bien” y, sin embargo, algo no cierra. “Hay que dejar que esas emociones pasen”, reflexiona. Escribirlas, en su caso, funciona como una forma de procesarlas.
En tiempos donde la salud mental empieza a ocupar un lugar más visible en el discurso artístico, Suu lo aborda sin solemnidad, pero con honestidad. “No va a estar todo siempre bien, y está bien que no esté todo siempre bien”, dice. Y ahí, en esa frase simple, aparece una de las claves de su conexión con el público.
Como muchos artistas de su generación, Suu nació musicalmente en internet. Subía covers y canciones propias a Instagram, y desde ahí empezó a construir su audiencia. Pero hoy su vínculo con las redes es más complejo. “La vida está más allá de lo que tenemos en la palma de la mano”, dice, marcando cierta distancia. No reniega de su importancia (“si no fuese por las redes, no estaría acá”), pero intenta no dejar que definan su ritmo ni su identidad. Publicar lo que quiere, cuando quiere. No convertirlo en una obligación.
Hay algo en esta primera visita a Argentina que excede la lógica de una gira. Es una especie de prueba de realidad. Después de años de mensajes de fans argentinos pidiéndole que cruce el charco, finalmente sucede. Y aunque todavía le cueste creerlo, Suu ya está lista para comprobar qué pasa cuando esas canciones que nacieron en su habitación llegan a oídos que llevan tiempo esperándolas. “Es un poco surrealista”, dice y en unos días, va a dejar de serlo.
