Hay historias que empiezan en un escenario. Otras, en una canción. La de Richard Coleman con el mítico bar cordobés Pétalos de Sol empezó de una forma todavía más improbable, con una cerveza, una pizza y un flechazo a primera vista en un sótano lleno de gente.
Treinta años después de aquella noche, el músico vuelve a celebrar la historia del lugar que marcó su vida personal y artística. Lo hará en el festival por los 30 años de Pétalos de Sol, que se realizará el 20 de marzo en Plaza de la Música, en Córdoba, con una grilla que reunirá artistas de distintas generaciones del rock y la escena independiente.
Cuando recuerda aquella primera vez, Coleman se ríe. La memoria vuelve con detalles muy nítidos. "Sí, justamente hoy hace 30 años que fui por primera vez. Yo había tocado con mi banda de ese momento, Los Siete Delfines, en otro lugar. El productor del show nos llevó a conocer el bar. Fuimos a tomar una cerveza, comer una pizza… como si nos llevara a su casa".
El espacio era el mismo sótano que hoy conocen generaciones de músicos y público cordobés, aunque todavía estaba empezando a tomar forma. En medio de esa noche informal ocurrió algo que cambiaría su vida. "Me acuerdo patente que estaba hablando con gente de prensa cuando, a lo lejos, crucé mirada con Alejandra -recuerda-. Nos quedamos esos segundos colgados en los que no sabés qué hacer. Entonces levanté el vaso y saludé". Ese gesto terminó en conversación, la conversación en amistad y, años después, en familia.
"Nos volvimos a encontrar en 2005 y ahí empezamos a salir. Hoy tenemos dos hijos. Todo empezó en Pétalos". La historia todavía sorprende a quienes manejan hoy el bar, que continúa activo como uno de los espacios clave del circuito alternativo cordobés. Cuando el actual responsable del lugar escuchó la anécdota, tampoco lo podía creer.
El festival que celebra tres décadas del icónico bar Pétalos de sol
El aniversario número 30 del bar se celebrará con un festival especial en Plaza de la Música, un espacio mayor que permitirá reunir a buena parte de la comunidad artística que pasó por el escenario del mítico sótano. La programación reunirá figuras consagradas y nuevas bandas de la escena independiente. Entre los artistas confirmados aparecen proyectos emergentes como Autos Robados, uno de los nombres que viene creciendo dentro del nuevo circuito rockero argentino, junto a otros referentes vinculados históricamente al bar como Micky Rodríguez, Juana La Loca y Peligrosos Gorriones.
Más allá de su anécdota personal, el vínculo entre Coleman y Pétalos se consolidó con el tiempo. En los últimos años, el músico convirtió al bar en una parada fija dentro de sus giras. "Creo que empezamos a tocar ahí de manera regular en 2019. Siempre nos trataron increíble. Es gente muy genuina, que hace esto con cariño. Eso para alguien con tantos años de carrera es muy valioso".
Además, el festival también funcionará como punto de encuentro entre artistas de distintas épocas de la escena rockera. Ese intercambio es algo que valora especialmente. "Lo social es muy importante. Compartir el espacio físico, el backstage, la charla… hoy lo estamos valorando de otra manera".
La presencia de bandas jóvenes dentro del festival también abre una pregunta que aparece cada tanto en el debate musical, ¿el rock está viviendo un nuevo resurgimiento?. Coleman sonríe antes de responder, "para mí son olas. Cada tanto alguien dice 'el rock murió' y después vuelve a aparecer. Hace unos años yo mismo hice un espectáculo que se llamaba 'El rock ha muerto otra vez' justamente para discutir eso".
"El rock siempre fue un contenedor cultural. Una forma de identidad, de reacción, de expresión. Lo que pasa es que las nuevas generaciones reinterpretan las influencias de otra manera", según cuenta, lo nota incluso en su casa. "Los chicos ahora están escuchando cosas que yo escuchaba cuando era adolescente. De repente aparece Manal o el rock más fundacional. Pero lo leen de otra manera, y eso está buenísimo".
Lo que realmente le interesa no es el homenaje, sino la transformación. "Lo interesante no es hacer tributo. Es entender de dónde salían esas canciones, qué miraban esos artistas para escribirlas. Cuando eso se vuelve influencia real, ahí pasa algo nuevo".
Para el festival, Coleman llevará un set compacto, adaptado al formato compartido de la jornada. El repertorio estará centrado en su último disco, El incorrecto uso de la metáfora, publicado en 2024. "Voy a tocar varias canciones del disco que todavía no presenté en Córdoba. Y algunas favoritas del público".
El dato curioso es que parte de ese material ya tiene su propia historia con el bar. "Hay dos canciones que las estrené prácticamente en Pétalos antes de grabarlas. Así que de alguna manera el lugar está atravesando muchas cosas importantes de mi vida".
Después del festival, la gira continuará con fechas en La Plata, Gran Buenos Aires y distintas ciudades del país, además de una presentación especial en formato solista en La Cumbre, Córdoba. Pero antes de todo eso, hay una cita inevitable con el pasado.
Treinta años después de aquella noche en el sótano, Coleman vuelve al lugar donde empezó una historia que todavía sigue escribiéndose. Y esta vez, el brindis no será solo por el bar. También por todo lo que pasó desde entonces.
