Así fue la noche que el público de Viña abucheó a Xuxa y La Sole logró dar vuelta la situación: el poder del carisma

La artista vivió uno de los momentos más difíciles de su entonces corta carrera al subirse por priemra vez al escenario de Viña del Mar. Soledad Pastorutti se enfretó al público que había abucheado a Xuxa.

08 de abril, 2026 | 17.18

La presentación de Soledad Pastorutti en el Festival de Viña del Mar del año 2000 permanece en la memoria colectiva como uno de los desafíos más complejos y exitosos de su carrera internacional. Con apenas 19 años, la artista de Arequito debió enfrentar al "Monstruo" de la Quinta Vergara en una de las jornadas más hostiles de las que se tenga registro, marcada por la extrema tensión que dominaba al público chileno tras un suceso previo.

Aquel 19 de febrero, el clima en el anfiteatro era de una agresividad inusual. Minutos antes del turno de la argentina, la estrella brasileña Xuxa había abandonado el escenario entre lágrimas, abrumada por abucheos e insultos que forzaron su retirada. En ese escenario de descontento generalizado y falta de receptividad, se anunció la entrada de una adolescente que proponía un repertorio de folklore tradicional, un género que parecía distante del ánimo imperante en esa noche de crisis.

Fiel a su estética de bombacha gaucha, sombrero de ala ancha y poncho al hombro, Pastorutti inició su set con Que nadie sepa mi sufrir. Al comienzo, la indiferencia del público era palpable, con una audiencia que aún procesaba el escándalo de la actuación anterior. Sin embargo, la intérprete logró revertir la situación mediante un despliegue de presencia escénica y potencia vocal, utilizando su característico revoleo del poncho como una herramienta de atracción que capturó la atención de los presentes.

El desenlace de la jornada transformó lo que se perfilaba como una recepción tibia en una ovación masiva. La Sole logró disipar el malestar previo y movilizó al público hasta obtener la Gaviota de Plata, premio que se le otorgó no solo por su popularidad, sino por la templanza demostrada para dominar un escenario en crisis. Aquella actuación representó su bautismo de fuego internacional, consolidando la idea de que la música de raíz, ejecutada con convicción, posee la fuerza necesaria para conquistar los foros más exigentes de la región.

Así fue el show de La Sole en el Lollapalooza

La tarde del sábado 14 de marzo, Soledad Pastorutti se presentó en el escenario alternativo del Lollapalooza 2026, consolidando un cruce entre la tradición y los formatos actuales de festivales masivos. Su propuesta estética integró elementos del vestuario autóctono con tendencias modernas, acompañada por un despliegue técnico que incluyó cuerpos de baile, soporte visual en pantallas y efectos de pirotecnia.

Xuxa.

El punto de mayor intensidad de la jornada ocurrió durante la ejecución de A Don Ata. En ese segmento, la artista logró una respuesta masiva del público que, emulando su histórico gesto, comenzó a revolear ponchos, buzos y diversas prendas de vestir, generando un clima de pertenencia local en un contexto habitualmente dominado por sonidos internacionales.

Esta actuación reafirmó la vigencia de la cantante de Arequito como una figura central de la cultura argentina actual. Al integrar las raíces folklóricas en un evento de vanguardia, la intérprete demostró su capacidad para conectar con diversas generaciones y sostener su lugar como un componente fundamental de la identidad musical del país.