La historia del último tango de Carlos Gardel antes de su trágico adiós

El 23 de junio de 1935, Gardel cantó por última vez en Medellín un tango que marcó su carrera y su despedida. ¿Conocés la historia detrás de ese momento inolvidable y su legado en el cine y la música?

08 de julio, 2026 | 16.01

La gira que Carlos Gardel realizó por Latinoamérica fue un recorrido impresionante que duró tres meses, con conciertos sin pausa que lo llevaron desde Nueva York en barco hasta Puerto Rico, Venezuela y luego varias ciudades colombianas como Barranquilla, Puerto Colombia, Cartagena, Medellín y Bogotá.

El 23 de junio de 1935, en una audición especial auspiciada por la empresa aérea SACO, Gardel cantó su último tango en el balcón de Radio La Voz de Medellín. Un cronista local registró las palabras del artista: "Antes de cantar mi última canción quiero decirles que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en la sonrisa de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. La emoción no me deja hablar. Gracias y hasta siempre".

Ese tango, llamado Tomo y obligo, fue uno de los temas que Gardel interpretó en la película Las luces de Buenos Aires, el primer largometraje musical y sonoro en el que participó. La letra fue escrita en 1931 por Manuel Romero y la música, compuesta por el propio Gardel.

La película, producida por Les Studios Paramount en Francia tras un contrato firmado en 1931, mostraba a Gardel en el papel del estanciero Anselmo Torres, acompañado por figuras destacadas como Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Pedro Quartucci. En ella, Gardel canta Tomo y obligo en una escena clave donde revela sus desamores a un amigo, interpretado por Quartucci.

Carlos Gardel realizaba una gira por Latinoamerica cuando falleció en un accidente aéreo.

Además de este tango, Gardel brilló con el vals El rosal, que cierra la película con la escena romántica entre el estanciero y su novia, papel de Sofía Bozán. La dirección estuvo a cargo del chileno Adelqui Millar y contó con la participación de la compañía de revistas del Teatro Sarmiento de Buenos Aires.

Las luces de Buenos Aires se estrenó en la capital argentina el 23 de septiembre de 1931 y fue un éxito rotundo en toda la región hispanohablante. En Guatemala se proyectó durante tres años, en Madrid fue exhibida diariamente por tres meses y en ciudades como Barcelona y Nueva York el público pedía repetir la película solo para escuchar otra vez Tomo y obligo.

El impacto de las películas de Gardel

En Ecuador, el escritor Ricardo Descalzi recordó el impacto que causó la película: "Fue en este momento cuando nos impresionó la voz y la figura de Carlos Gardel en su primera película: Las luces de Buenos Aires, con tal impacto en el ambiente, que de inmediato lo empezamos a admirar y a querer. Esta película nos trajo Tomo y obligo que el público asistente a los cines aplaudía con tal vehemencia, que el operador se veía obligado a detener la proyección para reprisarla dos o tres veces… Desde entonces el anuncio de una película de Carlos Gardel abarrotaba las salas transformándose en el ídolo del tango".

El 23 de junio de 1935, pocas horas después de esa última presentación en Medellín, Gardel falleció trágicamente en un accidente aéreo en el aeródromo Las Playas, dejando un legado imborrable en la música y el cine latinoamericano.