El 15 de julio de 1900 nació en General Rodríguez, Buenos Aires, Enrique Cadícamo, uno de los máximos letristas de la música popular argentina. La Secretaría de Cultura rememoró sus 126 años reconociendo su invaluable aporte al tango, género que definió gran parte del espíritu porteño y del siglo XX.
De origen italiano y criado en el barrio porteño de Flores, Cadícamo desarrolló desde joven una sensibilidad artística que lo llevó a convertirse en un cronista urbano y defensor apasionado de la tradición musical de Buenos Aires. Su obra creció durante la época dorada del tango, en paralelo con la proyección internacional de Carlos Gardel.
Cadícamo se hizo conocido por su prolífica producción: escribió más de mil tangos y milongas, ganándose el apodo de “el autor de los mil tangos”. Entre sus clásicos se cuentan temas emblemáticos como "Los mareados", "Nostalgias", "Anclao en París" y "Madame Ivonne", piezas que aún hoy forman parte fundamental del repertorio nacional.
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Su relación con Carlos Gardel fue clave en la historia del tango. El encuentro entre ambos ocurrió en un teatro, y desde ese momento entablaron una amistad profunda. "El Zorzal Criollo" grabó 23 composiciones de Cadícamo, entre ellas "Pompas de jabón", "Muñeca brava" y "Cruz de palo". La última, "Madame Ivonne", fue registrada poco antes de la gira fatal que terminó con la trágica muerte del cantor en Medellín en 1935.
Un momento destacado de esta alianza creativa ocurrió en 1931, cuando Cadícamo escribió en tres horas desde Barcelona el tango "Anclao en París", que Gardel grabó en Niza acompañado por Guillermo Barbieri. Versos como “Tirao por la vida de errante bohemio/ Estoy, Buenos Aires, anclao en París…” capturaron la melancolía del exilio y el sentimiento de pertenencia a la ciudad natal.
El legado de Cadícamo
Más allá de su faceta como letrista, Cadícamo también fue poeta, novelista y ensayista. Publicó poemarios como Canciones grises, La luna del bajo fondo y Viento que lleva y trae, además de la novela Café de camareras y un ensayo dedicado a su amigo Juan Carlos Cobián, coautor de muchos tangos. Su obra siempre giró en torno a la identidad argentina y el Buenos Aires de su tiempo.
Su estilo se caracterizó por combinar la bohemia y la melancolía sin caer en el costumbrismo, retratando el desarraigo, los amores y la noche porteña en plena transformación. Su Buenos Aires fue el de los faroles, los cafés concert y los códigos del arrabal, una ciudad viva y compleja que supo reflejar con poesía única.
Enrique Cadícamo falleció el 3 de diciembre de 1999, a los 99 años. Su legado sigue vigente en cada rincón de la noche porteña, donde sus versos todavía resuenan. Como él mismo dijo: “Éxito es andar por la calle escuchando que la gente silba un tango de uno. Esa es la mayor gloria para un autor”.
