La nueva serie de elGourmet conducida por Ximena Sáenz, Meriendas de Buenos Aires, propone un recorrido por los lugres más emblemáticos para disfrutar de "la hora del té". En diálogo con este medio, la chef habló sobre este ciclo con fecha de estreno para el 7 de abril y sobre el lugar de la merienda en la rutina de los argentinos.
A través de cuatro episodios, el ciclo transita desde establecimientos históricos como La Ideal y El Progreso, que forman parte del patrimonio de la ciudad, hasta propuestas contemporáneas como La Kitchen y La Ventana de Anafe, donde se aplican nuevas técnicas y sabores a este ritual.
El programa busca dar voz a los pasteleros, baristas y anfitriones que mantienen vigente esta costumbre. La narrativa se centra en la merienda como un espacio de pausa y encuentro social, explorando tanto especialidades dulces como saladas en distintos barrios de Buenos Aires.
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De esta manera, Meriendas de Buenos Aires se posiciona como una guía para descubrir las historias detrás de cada mostrador. La serie invita a los espectadores a valorar el momento de compartir la mesa, conectando la tradición de las confiterías clásicas con la innovación de la pastelería actual.
Entrevista a Ximena Sáenz
En el proceso de este programa, ¿descubriste algo de la merienda que te haya llamado la atención?
- Descubrí el amor y el trabajo que hay detrás de armar una merienda completa. Una de las condiciones que teníamos era que fueran lugares donde realmente existiera un servicio de merienda, pensado como experiencia. Me sorprendió la cantidad de espacios que la abordan de forma integral: que haya algo húmedo, algo más seco, opciones dulces y también saladas. Todo está muy pensado.
Además, me impactó mucho lo visual. En la mayoría de los lugares, cuando llegaban las preparaciones a la mesa, eran verdaderas obras de arte de la pastelería. Eso me hizo repensar la merienda, porque yo la tenía asociada a algo más casero y cercano, y siento que hoy está en otro nivel.
¿Sentís que el argentino es más del dulce o del salado a la hora de merendar?
- Creo que es más del dulce, somos muy dulceros. Y eso se nota mucho en la merienda. Hay menos propuestas saladas. Están los clásicos sándwiches, el chipá -que ahora está muy presente-, pero predominan claramente las opciones dulces: rogel, dulce de leche, tortas.
Si pienso en el recorrido que hicimos, la mayoría de las preparaciones que vimos eran dulces. Así que sí, definitivamente somos más del dulce.
Hoy la merienda parece mucho más instalada. ¿Creés que también se democratizó el acceso a la pastelería?
- Totalmente. Hubo un cambio muy grande en los últimos años. Antes, acceder a cierto tipo de pastelería era más difícil. Por ahí encontrabas un macaron o un croissant, pero eran cosas raras, que estaban más asociadas a hoteles cinco estrellas y ni siquiera era tan fácil acceder.
Hoy eso cambió muchísimo. A partir de las escuelas de cocina se formaron muchos pasteleros, empezaron a abrir más pastelerías y las propuestas de calidad están mucho más al alcance de todos.
¿Cómo impactó eso en los productos tradicionales?
- Muchísimo. Los grandes pasteleros empezaron a aplicar técnicas más refinadas, como la del croissant, y eso también mejoró clásicos de siempre. Por ejemplo, la medialuna: hace unos años la conseguías en cualquier panadería, pero no estaba en su mejor momento. Hoy hay una revalorización enorme y muchos pasteleros la están llevando a un nivel altísimo.
¿Cómo impactó eso en los productos tradicionales?
- Muchísimo. Los grandes pasteleros empezaron a aplicar técnicas más refinadas, como la del croissant, y eso también mejoró clásicos de siempre. Por ejemplo, la medialuna: hace unos años la conseguías en cualquier panadería, pero no estaba en su mejor momento. Hoy hay una revalorización enorme y muchos pasteleros la están llevando a un nivel altísimo.
