El cine argentino en la era de Milei: un presidente del INCAA que no fomenta la producción y directores que "no piden ayuda" porque saben que no hay posibilidades

Hacer películas argentinas durante el gobierno de Javier Milei es una tarea cada vez más dificultosa. La historia de una ópera prima local que no recibió apoyo del INCAA y las problemáticas que tienen los jóvenes cineastas para abrirse paso en una industria que les da la espalda.

17 de marzo, 2026 | 19.37

Hacer cine argentino durante el gobierno de Javier Milei se volvió una actividad casi imposible. A la deficiente gestión del presidente del INCAA Carlos Pirovano -que se jacta de ver cine vía reels de TikTok, despotrica contra "las películas que no ve nadie" y usa las redes sociales para mofarse de los desaparecidos en la última dictadura cívico militar-, se suma la dificultad que atraviesan los cineastas más jóvenes para dar sus primeros pasos en la industria, viéndose afectados por la motosierra mileísta que atenta contra subsidios económicos para fomentar el sector.

Durante el 2025 se estrenaron 239 películas argentinas, según datos oficiales del INCAA, pero se trata de producciones que venían financiadas o iniciadas en años anteriores al cambio de política en el instituto liderado por Carlos Pirovano. ¿Cuál es la explicación? El sistema seguía "viviendo" de proyectos iniciados antes. Escenario funesto. En el medio de este contexto, cineastas buscan apoyo económico en el exterior, a través de coproducciones o en plataformas para seguir existiendo.

Un caso de tantos es el de Los Nadadores, ópera prima de la directora argentina Sol Iglesias SK que se estrenó en Festival de Cine de Málaga con funciones agotadas. “Es mi primera película y también es la primera película de todo el equipo técnico. Le agradecemos mucho al Festival que nos hizo el espacio, más que nada porque en este momento la cultura argentina -y el cine en particular- está viviendo un momento fatal. Llegamos a terminar el trabajo con mucha dificultad”, sostuvo la directora en diálogo con El Destape. La película no recibió apoyo del INCAA.

Los Nadadores y el apoyo del INCAA al cine argentino

Ambientada en una Buenos Aires apocalíptica, atravesada por una ola de calor extrema y días sin noche, la película sigue a un grupo de amigos que queda varado en la ciudad en medio del colapso social. Sin electricidad, con el país en éxodo y sin un rumbo claro, encuentran refugio en una mansión vacía con piscina en la zona norte. Lo que comienza como un oasis se transforma en una deriva inquietante, donde los protagonistas se infiltran de casa en casa en busca de agua, placer y supervivencia. “La película dejó de ser de fantasía y se convirtió en realidad. Siempre se pensó la película en base a los que se pueden ir –aquellos que ven una solución a sus vidas yéndose de su país- y qué pasa con aquellos que se quedan”, explicó la directora.

Ante la pregunta de si el equipo de producción fue a buscar apoyo del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales, la respuesta no se hace esperar y es, en todas sus dimensiones, triste: “No se planteó nunca buscar ayuda porque sabíamos que las posibilidades eran nulas”. Si ya es difícil proyectar una carrera para directores consolidados, ¿qué país se viene para los que recién empiezan a contar historias?

"Creemos que es muy importante no dejar de hacer sea de la forma que sea. Esta situación actual de no fomento al cine es muy triste, pero nuestra herramienta de lucha como cineastas es hacer películas. Es difícil soñar cualquier sueño hoy en día, todo es duro, y creo que este mismo hecho es lo que te mueve a hacer mínimamente lo que te gusta”, añade la joven directora que proyecta seguir "circulando" con el filme por diferentes festivales hasta un posible estreno a fin de año.

¿Cuál es el panorama del 2026 en materia de financiación de largometrajes? Prácticamente nulo: Las Malas, película dirigida por Armando Bó basada en la novela de Camila Sosa Villada (con protagónico de Karla Sofía Gascón, de la polémica Emilia Pérez), y Te amo y hoy todo es hermoso, presentado por la productora Pasto, fueron los proyectos seleccionados para recibir un subsidio económico. Todo se traduce a pocos rodajes y escasas oportunidades laborales en un sector que lucha contra un gobierno que busca darle un tiro de gracia.