Murió por una neumonía: dolor por el fallecimiento de un icónico periodista

El mundo de los medios de comunicación despide a un icónico periodista.

10 de marzo, 2026 | 12.05

El mundo del periodismo despide a una figura fuera del molde tradicional. Colman McCarthy, emblemático columnista de The Washington Post y ferviente militante pacifista, falleció el 27 de febrero a los 87 años. Su deceso se produjo por complicaciones de una neumonía en la casa de su hijo John, ubicada en la ciudad de La Romana, República Dominicana.

A lo largo de casi tres décadas en el prestigioso diario, sus artículos abordaron temas profundos: la paz, la pobreza, los derechos de los animales y su rechazo absoluto a la pena capital. Su oposición a la violencia era total, sin excepciones. Incluso, se negaba a ponerse de pie ante el himno nacional de su país, al cual consideraba un canto bélico.

La cantante Joan Baez, amiga y admiradora personal, lo definió con exactitud: "Desde sus elecciones personales hasta las políticas, fue una fuerza constante e implacable para el bien. Nunca se desvió del camino de la no violencia".

De un monasterio a la Casa Blanca

Su vida estuvo repleta de giros inesperados. Tras su graduación universitaria en 1960 con aspiraciones de golfista profesional, hizo una pausa en un monasterio trapense en Georgia. Aquella visita de unos días se transformó en una estadía de más de cinco años. Allí intercaló el trabajo manual con la lectura de cientos de libros, hasta que el abad de la congregación le sugirió buscar su destino en la escritura.

Murió por una neumonía: dolor por el fallecimiento de un icónico periodista.

Su debut en la prensa deportiva fue un fracaso, pero pronto encontró su voz en diversas publicaciones religiosas. Un artículo con críticas hacia los programas contra la pobreza de Sargent Shriver, entonces director de la Oficina de Oportunidades Económicas, cambió su suerte. Lejos de molestarse, el funcionario lo contrató como redactor de discursos, ya que necesitaba a alguien capaz de decirle "no" frente a tantos aduladores. Poco después, en 1969, el Post lo sumó a su equipo editorial.