Imaginate el sabor dulce y cremoso del choclo recién cortado, convertido en un pan húmedo y esponjoso. Esta receta tradicional de América Latina es más fácil de lo que parece, especialmente si tenés a mano una licuadora.
El pan de elote es un clásico que varía de nombre según el país. Podés conocerlo como pastel de elote, torta de jojoto o pay de elote. Pero en el fondo, celebra lo mismo: la versatilidad dulce del maíz fresco, un ingrediente fundamental en nuestra historia culinaria.
Su origen se remonta a las culturas indígenas de América, que basaban su alimentación en el maíz. Con la llegada de los colonizadores, se incorporaron ingredientes como el azúcar y la manteca. Esta fusión dio como resultado la delicia que conocemos hoy.
Ingredientes para un pan de elote perfecto
Necesitás tres elotes (choclos) frescos. Es clave que sean tiernos y jugosos para darle esa humedad característica. Vas a tener que desgranarlos, es decir, sacarle todos los granos a la mazorca. Luego, necesitás tres huevos, una taza de azúcar y media taza de manteca derretida (también puede ser mantequilla). La grasa es lo que le da una textura suave y untuosa. También agregá media taza de leche y una cucharadita de esencia de vainilla.
Para que la masa tome cuerpo, usá una taza de harina de trigo común y una cucharadita de polvo para hornear. No te olvides de una pizca de sal; realza todos los sabores dulces.
El paso a paso
Lo primero es precalentar el horno a 180 grados . Engrasá bien un molde rectangular, o usá papel manteca para asegurarte de que no se pegue. Este simple detalle hace que el desmoldado sea perfecto después.
Ahora, viene la magia de la licuadora. Poné dentro todos los granos de elote desgranados. Agregale los huevos, el azúcar, la manteca ya derretida y la leche. Licuá todo a potencia alta hasta que la mezcla quede perfectamente suave y homogénea. Vas a notar que los granos se trituran y liberan su almidón, creando una crema espesa y amarilla. Este líquido es la base de toda la receta. Si quedan algunos pedacitos de grano, no pasa nada; le dan una textura.
Cómo armar y hornear la masa
En un bowl aparte, mezclá los ingredientes secos. Tamizá la harina de trigo con el polvo para hornear y la pizca de sal. Este paso parece menor, pero ayuda a que no se formen grumos y el polvo para hornear se distribuya de manera uniforme.
Volcá la crema de elote de la licuadora sobre los ingredientes secos. Agregale también la cucharadita de esencia de vainilla. Ahora, mezclá todo con movimientos envolventes suaves, solo hasta que se integre. No batas demasiado para no endurecer la masa.
Verter la preparación en el molde que tenés listo. Nivelá la superficie con una espátula. La masa será bastante líquida, pero es normal. Así es como queda ese interior increíblemente húmedo después de la cocción.
El horneado y los consejos finales
Meté el molde en el horno ya caliente. El tiempo de cocción es de aproximadamente 45 a 50 minutos. La prueba para saber si está listo es clásica: insertá un palito de brochette en el centro; si sale limpio, ya podés sacarlo.
Una vez fuera del horno, dejá que el pan se enfríe dentro del molde unos 10 minutos. Después, pasalo a una rejilla para que termine de enfriarse por completo. Si lo intentás desmoldar caliente, se puede romper.
¿Cómo conservarlo para que no se seque?
Para mantenerlo húmedo, envolvelo bien en papel film o guardalo en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Así te dura dos o tres días en perfecto estado. Si no lo vas a comer pronto, podés freezarlo. Cortalo en porciones individuales y envolvelas en papel film. Después, metelas en una bolsa para freezer. Cuando quieras comer una porción, la descongelás a temperatura ambiente o la calentás unos minutos en el horno.
