Guiso de arroz: cómo hacer para que no se pegue a la olla

Existen cuatro claves que hay que tener en cuenta al preparar un guiso para que el arroz no se queme en el fondo de la olla. Cuál es la forma correcta de hacerlo.

03 de abril, 2026 | 09.38

El guiso de arroz es uno de los platos que más se preparan cuando baja la temperatura, ya que aporta el calor reconfortante, rinde mucho y les gusta a todos, pero no hay nada más frustrante que se pegue en el fondo de la olla. Para evitar que el sabor a quemado arruine la preparación, existen algunos pasos claves que podés seguir.

Estas son las 4 claves para que el guiso de arroz no se pegue

Que el arroz del guiso se quede pegado en la olla no solo dificulta el lavado posterior, sino que puede arruinar por completo el aroma y el sabor de la comida. Lograr la textura perfecta de este plato es una técnica que combina paciencia con algunos secretos clave:

1. La elección de la olla

No todas las ollas son iguales. Si tenés la posibilidad, elegí una de fondo triple o de hierro fundido que distribuyen el calor de manera uniforme, evitando los "puntos calientes" donde el arroz suele quemarse mientras el resto sigue crudo. Si usás una olla de aluminio fino, vas a tener que estar mucho más atento al fuego.

Una de las grandes claves está en la elección de la olla (Créditos: Freepik)

2. El sellado del arroz o "nacarado"

Este paso es uno de los más importantes. Antes de volcar el caldo o el agua, tenés que "nacarar" el arroz. Una vez que tengas el sofrito de cebolla, morrón y carne listo, agregá el arroz seco y revolvelo durante un par de minutos hasta que los granos se vean ligeramente transparentes o brillantes por el aceite. Esto crea una pequeña capa protectora en el grano que ayuda a que suelte el almidón de forma gradual y no se pegue desde un principio.

3. Cuidado con el líquido y la temperatura

Un error común es quedarse corto con el caldo. El arroz absorbe mucha agua y, si se seca antes de estar cocido, se va a pegar. Tenés que tener siempre a mano un poco de caldo caliente extra. Es vital que el líquido que agregues no esté frío para no cortar la cocción; si la temperatura baja de golpe, el grano se rompe y libera más almidón, lo que genera esa consistencia pegajosa.

4. El fuego en su nivel justo

Una vez que el guiso rompe el hervor, el secreto está en bajar el fuego al mínimo. El arroz necesita calor constante y suave para cocinarse y si lo hacés a fuego fuerte, el líquido se evapora demasiado rápido y el fondo se quema antes de que el grano esté listo. Además, recordá que no hace falta revolver cada cinco segundos; hacelo de forma suave y esporádica para no romper el grano.

El guiso debe cocinarse a fuego bajo y lento, para que no se queme y se realcen todos los sabores (Créditos: Freepik)

Cuando el arroz esté "al dente" (un poquito firme en el centro), apagá el fuego, tapá la olla y dejalo descansar unos cinco minutos. Este vapor residual termina de cocinar el centro del grano de manera pareja y despega naturalmente cualquier resto que haya intentado adherirse al fondo.