Había empezado como un debate serio sobre el fútbol moderno. Terminó con todo el estudio de F90 sorprendido por un comentario desubicado y Morena Beltrán muerta de vergüenza ajena. El responsable, como tantas otras veces, fue Oscar Ruggeri.
El "Cabezón" arrancó con uno de sus temas favoritos: las exigencias que recaen sobre los laterales en el fútbol de hoy. Con la gesticulación de siempre y el tono que mezcla análisis con show, Ruggeri fue enumerando todo lo que se le pide al "4" en el fútbol moderno. Y en algún momento del camino decidió que el mejor ejemplo disponible era Lucas Blondel, jugador de Huracán y pareja de la panelista.
Todo arrancó con un diagnóstico futbolístico impecable. "El '4' tiene que cerrar al central, tiene que ir al ataque, tirar el centro, patear al arco...", arrancó Ruggeri ante la mirada risueña de sus compañeros, que ya intuían hacia dónde iba la cosa.
Pero el remate llegó cuando el campeón del mundo de 1986 decidió bajar el análisis a la tierra —o más precisamente, a la cocina de Morena y Blondel—. "El 4 no da más. Llega a la casa y encima le tiene que hacer de comer a la señora... ¡Dale! ¡El 4 no da más!", exclamó entre risas, provocando la carcajada general en el estudio.
La imagen de Blondel "llegando agotado a su casa después de cubrir toda la banda durante noventa minutos" y todavía teniendo que ponerse a cocinar fue suficiente para que nadie pudiera contener la risa. Ruggeri, satisfecho con el efecto, se quedó mirando a Morena esperando la reacción.
La respuesta de Morena Beltran al comentario de Ruggeri
La periodista, lejos de achicarse, eligió el humor como escudo. Morena se tomó el comentario con total gracia y siguió el juego sin inmutarse demasiado, aunque en ese momento estaba ocupada lidiando con otro problema: el frío del estudio. "Es que está un poco fresco con el aire acá", se justificó mientras se acomodaba un saco que le habían prestado para combatir las bajas temperaturas del set.
La combinación de la humorada de Ruggeri, la respuesta desprejuiciada de Morena y el contexto absurdo del saco prestado terminó de redondear uno de esos momentos que hacen de F90 algo más que un programa de análisis futbolístico.
Los "chistes" clásicos del "Cabezón"
No es la primera vez que Ruggeri convierte un análisis táctico en un sketch de comedia. El exdefensor tiene la capacidad única de pasar del rigor futbolístico a la carcajada en cuestión de segundos, y esa combinación es parte del ADN del programa. Sus compañeros ya saben que cuando el "Cabezón" toma impulso con un tema, el destino final puede ser cualquier cosa.
En este caso, Blondel quedó como el símbolo involuntario de todos los laterales del mundo: incomprendidos, multitarea y, según Ruggeri, sin tiempo ni para descansar cuando llegan a casa. Si el jugador de Huracán vio el clip, seguramente lo habrá tomado con humor. O habrá cocinado con más ganas que nunca solo para desmentir al Cabezón.
