La salsa Alfredo es una preparación emblemática de la cocina italiana que conquistó el mundo por su textura mantecosa. Si bien la versión original de Alfredo Di Lelio (creada en Roma en 1914) solo llevaba manteca y queso parmesano, la receta evolucionó. Hoy, hacerla en casa es más fácil que nunca.
La clave está en la cremosidad estable y el sabor suave. Por eso, nuestra propuesta utiliza queso crema, un producto que todos tenemos en la heladera. Su textura perfecta garantiza un resultado profesional sin complicaciones.
La salsa Alfredo tiene un compañero histórico: los fettuccine. Estos fideos largos, planos y elaborados con huevo son el vehículo ideal. Su forma ancha atrapa y sostiene la salsa cremosa.
Ingredientes
La magia de esta receta está en su simpleza. Con muy pocos elementos, lográs un sabor extraordinario. Además de los fettuccine, necesitás:
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50 g de manteca: es la base de sabor y aporta ese carácter mantecoso original.
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100 g de queso parmesano rallado: imprescindible. Usá uno de buena calidad, recién rallado si es posible, porque es el alma del sabor.
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300 g de queso crema: el ingrediente estrella que le da la cremosidad espesa, suave y estable. Podés usar la versión clásica o light, según tu preferencia.
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Sal, pimienta negra y nuez moscada (a gusto): estos condimentos realzan todos los sabores sin opacarlos.
MÁS INFO
Paso a paso: cómo lograr la salsa perfecta en 10 minutos
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Derretir e integrar: En una cacerola grande o sartén honda, derretí la manteca a fuego medio-bajo. Agregá el queso crema y el queso parmesano rallado. Revolvé constantemente hasta que se fundan por completo y formen una mezcla homogénea y sin grumos. Tené cuidado con el fuego alto para que no se corte.
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Condimentar: Condimentá la salsa con sal, pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada rallada. Probalá y ajustá los condimentos a tu gusto. La nuez moscada es el toque secreto que marca la diferencia.
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Unir con la pasta: Incorporá los fettuccine ya cocidos y escurridos a la cacerola con la salsa. Subí un poco el fuego y revolvé suavemente pero con energía, para que cada fideo se impregne por completo. Si la salsa queda muy espesa, agregá un poco del agua de cocción reservada hasta lograr la textura deseada.
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Servir al instante: La Alfredo se disfruta en el momento. Servila inmediatamente en platos calientes. Para terminar, espolvoreá con un poco más de queso parmesano rallado y otra vuelta de pimienta negra molida. El contraste de colores y sabores es irresistible.
Tips y variantes para personalizar tu Alfredo
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Proteína extra: Transformala en un plato único agregando tiritas de pollo salteado, champiñones salteados o jamón cocido en cubos cuando unís la pasta con la salsa.
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Textura y sabor: Para un toque de frescura y color, agregá perejil picado al final. Si te gusta un toque ahumado, probá con unas tiras de panceta crocante por encima.
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Sin lactosa: Podés adaptar la receta usando queso crema sin lactosa y manteca y queso parmesano aptos para tu dieta. La técnica es la misma.
Cómo guardar y recalentar los sobrantes
Esta salsa rinde para 5 porciones generosas. Si sobra, podés guardarla en un recipiente hermético en la heladera por hasta 3 días. También freezarla por algunas semanas.
Al recalentar, la salsa puede espesarse. El truco es hacerlo a fuego lento en una sartén y agregar un chorrito de leche, crema o agua mientras revolvés, hasta que recupere su textura cremosa original. Nunca la calientes en el microondas a máxima potencia, porque se puede cortar.
