Londres se despertó con una noticia que sacude al mundo de las redes sociales. Jordan James Parke, el joven que saltó a la fama global por su obsesiva transformación física para parecerse a Kim Kardashian, fue encontrado muerto en Lincoln Plaza. Con apenas 34 años y una vida marcada por el bisturí, el apodado "Rey de los labios" dejó un vacío que la policía británica intenta llenar con una investigación criminal que ya arrojó los primeros sospechosos.
La obsesión de Parke no era barata ni sencilla. Desde los 19 años, inició un camino de no retorno que le costó más de 150.000 dólares. Rinoplastias, rellenos de mandíbula, implantes de mentón y el polémico BBL (levantamiento de glúteos) fueron parte de un catálogo de intervenciones que lo llevaron incluso a programas como Botched de E!. Lo que él definía como una "afición" por alcanzar la belleza de la empresaria estadounidense, hoy es analizado bajo la lupa forense.
La investigación dio un giro dramático tras el hallazgo del cuerpo. Las autoridades confirmaron la detención de un hombre de 43 años y una mujer de 52 bajo sospecha de homicidio. Aunque ambos recuperaron la libertad bajo fianza, la hipótesis de un procedimiento cosmético ilegal o fallido cobra fuerza. Las autoridades no descartan que una intervención reciente haya sido el detonante de este desenlace "inexplicable".
Los antedecentes de Jordan James Parke
El nombre de Parke ya arrastraba nubarrones legales. En 2024, el influencer había sido arrestado por la muerte de Alice Webb, una mujer de 33 años que falleció tras un procedimiento de "Liquid BBL" en una clínica que él co-dirigía. Aunque en aquel momento no se le formularon cargos.
