Un estudiante descubrió pinturas rupestres intactas en medio de una cueva en el corazón de los Andes peruanos. El hallazgo fue realizado en una zona de difícil acceso de Horno Machay, un sitio escondido dentro del llamado "bosque de piedras" de Kiru Kiru, región de Huánuco. Al tener una ubicación poco visible, las impresiones se encuentran intactas, casi sin rayones.
Así fue el descubrimiento de nuevas pinturas rupestres en Perú
En detalle, las pinturas son de una espiral multicolor, en tonos blanco, naranja y rojo, rodeada de camélidos, siluetas humanas, corrales de piedra y un animal atado dentro de un círculo. Todo apunta a que se trata de escenas de pastoreo de llamas, vinculadas a los antiguos pobladores que habitaron esta zona altoandina hace siglos.
El registro lo realizó David Abal, estudiante del Instituto Pedagógico Superior Juana Moreno de Llata e impulsor de Piwa Wasy, un museo arqueológico comunitario. “Hemos llegado a un lugar muy hermoso, muy vistoso en sí. Quería mostrarles algo que nos encontramos por el camino. Más hermosas pinturas rupestres”, señaló en su video de registro.
Además de grabar el recorrido hasta su locación, el estudiante destacó que las pinturas podrían revelar información sobre las comunidades antiguas. "Me ha dejado impresionado el nivel de detalle o la información que se podría sacar respecto a estas pinturas”, manifestó.
Y, sobre el significado de las pinturas rupestres, prefirió no arriesgarse: "No podría venir a decir que es tal cosa o es tal cosa, porque en sí hay mucho por estudiar en estas zonas. Son muchas veces temas a los que no les damos importancia en sí”.
¿Por qué importa este descubrimiento?
El hallazgo suma una nueva pieza al enorme patrimonio arqueológico de los Andes y abre una ventana a la vida cotidiana de comunidades pastoras del pasado, sus creencias y su relación con el territorio.
Por eso, al encontrarse en un lugar de acceso para la comunidad, los especialistas y vecinos de la zona piden que cualquier visita se realice con responsabilidad para que este testimonio milenario llegue intacto a las próximas generaciones.
"La querida tierra de Puños, Huamalíes, guarda muchas historias. Si llegan a visitar: miren, fotografíen, admiren... pero no toquen, no pinten, no rayen. El único recuerdo que debemos dejar es nuestra visita responsable", pidió Abal.
