Tiene 92 años, se llama Delfina y sus nietos la ayudaron a cumplir su sueño de volar: "Antes no tenía espacio para cumplir sueños"

Delfina es una mujer de 92 años que vive en Santa Fe. Su sueño era volar y sus nietos se lo cumplieron.

03 de junio, 2026 | 20.32

Durante gran parte de su vida, Delfina Catalina Morresi dejó sus propios deseos en un segundo plano. Entre el trabajo, las dificultades económicas y la responsabilidad de cuidar a quienes la rodeaban, soñar parecía un lujo imposible. Sin embargo, a los 92 años, por primera vez se subió a una avioneta y cumplió su sueño.

Fueron sus nietos quienes organizaron la sorpresa para ayudarla a cumplir una ilusión que la acompañaba desde hacía décadas. "Este era mi sueño máximo. Fue algo inolvidable. Ya creí que nunca lo iba a vivir a esta altura", recordó emocionada en diálogo con TN.

La historia de Delfina: la mujer que soñaba con volar

La historia de Delfina comenzó en J. B. Molina, una pequeña localidad rural de Santa Fe. Creció en un contexto atravesado por las carencias y desde niña trabajó junto a su padre en el campo, juntando maíz de manera artesanal. "Vengo de un pueblo muy chico, muy pobre. No había espacio para cumplir sueños", expresó.

Delfina atravesó momentos difíciles y durante mucho tiempo dedicó sus energías a sostener a los demás. Por eso, quienes la conocen aseguran que recién ahora está disfrutando una etapa realmente dedicada a ella. "Estoy en la mejor etapa de mi vida. Estoy mejor ahora que cuando era joven. Pasé muchas necesidades, mucha pobreza y ahora estoy disfrutando de la vida como nunca pude hacerlo", contó la mujer al mencionado medio.

Delfina cumplió el sueño de su vida. Foto: TN

Para los nietos, Delfina fue mucho más que una abuela. Laureano González, uno de ellos, asegura que compartió más tiempo con ella que con cualquier otra persona durante su infancia. Es por eso que, al día de hoy la visita todos los días, la acompaña y la ayuda en todo lo que puede. Pero sentía que todavía tenía una deuda pendiente, y era devolverle una pequeña parte de todo el amor que ella les había entregado durante décadas.

Fue así que, durante una conversación casual, Delfina confesó que siempre había querido saber qué se sentía al volar. "Sueños por cumplir le queda solo uno, que es ir a Italia. El de volar era el más viable", explicó Laureano. Gracias a Jonás Alves, un piloto amigo de Laureano, la ayuda de la familia y la autorización médica correspondiente, cumplieron su sueño.

Sobre la experiencia, Delfina contó que "fue difícil subir al avión, pero muy lindo vivirlo”.  En este sentido, profundizó: "No conocía la sensación de volar y me encantó. Cumplí un sueño".

Finalmente, la mujer concluyó: "Ahora solo me queda viajar a Italia. Si yo pude subir a esa avioneta, capaz el médico me deja subir a un avión grande. Yo sé que mi corazón va a aguantar, porque es lo mejor que tengo. Quiero ver la casa de mi papá".