Cada 25 de Mayo se discute si el verdadero pastelito patrio es de membrillo o de batata. La respuesta corta es incómoda para quienes defienden una sola bandera ya que, históricamente, los dos tienen argumentos válidos. Pero si se mira el origen criollo más profundo del pastelito, la batata tendría una pequeña ventaja.
Los pastelitos criollos nacieron durante la época colonial como una adaptación rioplatense de recetas españolas de hojaldre. Con el tiempo, esa tradición europea se mezcló con ingredientes locales y se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos de las fechas patrias argentinas.
La tradición popular cuenta que durante los festejos de mayo de 1810, muchas mujeres recorrían las calles con canastas sobre la cabeza vendiendo pastelitos recién fritos mientras repetían el famoso pregón: “¡Pastelitos calientes que queman los dientes!”. Desde entonces quedaron ligados para siempre a las celebraciones patrias.
Cuál es el verdadero relleno de los pastelitos patrios
Según distintos historiadores gastronómicos y cocineros especializados en cocina criolla, el pastelito de batata puede considerarse el más “americano” porque la batata es un cultivo originario del continente. El membrillo, en cambio, llegó al Río de la Plata de la mano de los españoles y luego se incorporó a las recetas locales.
Eso no significa que el de membrillo sea menos tradicional. De hecho, muchas investigaciones y recetas antiguas indican que el pastelito más difundido en Argentina terminó siendo justamente el de membrillo, especialmente en Buenos Aires y la región pampeana.
La discusión sigue viva incluso hoy. En redes sociales y foros argentinos aparecen defensores fanáticos de ambos bandos, algunos sostienen que “membrillo toda la vida”, mientras otros consideran que “el único pastelito verdadero es el de batata”. También hubo intentos de zanjar la disputa con encuestas. Una relevada a nivel nacional en 2021 dio como ganador al relleno de batata con más del 56% de los votos, aunque el resultado estuvo lejos de cerrar la polémica.
Más allá de la pelea dulce, los pastelitos representan algo mucho más grande que una preferencia de relleno. Son parte de la cocina criolla que sobrevivió al paso del tiempo, masa hojaldrada frita, azúcar, almíbar y una receta transmitida de generación en generación que cada 25 de Mayo vuelve a unir historia y comida en una misma mesa.
