La sífilis está en sus niveles más altos desde que se lleva registro

Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional, este año aumentó un 124% por encima de la mediana de 2022-2025 para el mismo período; aunque es prevenible y curable, faltan campañas de educación sexual

06 de agosto, 2026 | 15.42

El resultado de una reciente campaña de testeo de la Fundación Huésped en un municipio del conurbano dejó estupefactos a quienes lo estaban realizando: de 89 pruebas, una fue positiva para VIH y 11 para sífilis. Mientras lo cuenta casi al pasar, entre sesiones de la reciente Conferencia Mundial de Sida (AIDS2026), en Río de Janeiro, Leandro Cahn, director ejecutivo de la entidad, no oculta la preocupación que provocan estos datos que no hacen más que traducir en la práctica las estadísticas oficiales: aunque es prevenible y curable, la sífilis está pasando en la Argentina su peor momento desde que se llevan registros

Según mostró el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) del Ministerio de Salud, en 2025 se notificaron 55.183 casos en la población general, un salto del 71% respecto de la mediana del período 2020-2024 y la cifra más alta desde el inicio de la serie histórica, en 1994. Y la tendencia está lejos de revertirse: el BEN N° 816 (semana 26, cerrada el 4 de julio de 2026) mostró que en el semestre se acumularon 25.080 casos, un aumento del 124% respecto de la mediana 2022-2025 para ese período. El Ministerio de Salud clasificó la situación como "por encima de lo esperado” y “en aumento”.

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El fenómeno no es nuevo, pero se aceleró en los últimos años. La tasa de notificación pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019 a 93 en 2024 y a 117,2 en 2025, según el BEN. El grupo de 15 a 39 años concentra el 76% de los diagnósticos, con un pico entre los 20 y los 24 años. Las regiones más golpeadas son el Sur y Cuyo, con tasas bien por encima del promedio nacional.

"Si no hay campaña, educación sexual, distribución de preservativos (...) terminamos en esto. Y si no hacemos nada, seguramente el año que viene vamos a estar peor que ahora", advierte Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y el Caribe de AIDS Healthcare Foundation (AHF).

Incluida entre las patologías que trajeron los conquistadores a América, la sífilis habría recorrido Europa incluso en tiempos prehistóricos. “Reglamentos de burdeles de los comienzos de la Edad Media, antiguas crónicas y cartas, documentos y actas judiciales describen síntomas patológicos que podrían interpretarse muy bien como sifilíticos (…) –escribe Gerhard Venzmer en Una enfermedad agonizante. Apogeo y decadencia de la sífilis (Montana-Verlag, 1930)–. En el Vaticano, en Roma y en el Louvre, hay bustos de Sócrates en los que se cree distinguir claramente una ‘nariz en silla de montar’, deformidad característica de la sífilis hereditaria. En textos romanos y griegos, babilónicos y egipcios, indios y orientales, se hallan datos sobre la sífilis; en la región del Marne se encuentra un cementerio de la Edad de Piedra en el que se desenterró un esqueleto con claras señales de sífilis”. 

Es causada por la bacteria Treponema pallidum y los humanos somos su principal reservorio. Se adquiere principalmente a través de relaciones sexuales, por contacto con úlceras infecciosas presentes en la región genital, el ano, el recto, los labios o la boca; por transmisión perinatal (vía transplacentaria o durante el parto), o por transfusión sanguínea. 

Pedrola destaca que es curable y de tratamiento económico (una dosis de penicilina para los cuadros primarios, tres para los secundarios y penicilina endovenosa durante varios días en los casos de neurosífilis), pero que reúne varios factores que complican su control: es fácilmente transmisible, no genera inmunidad, por lo que la reinfección es habitual; y en el contexto de uso extendido de PrEP [profilaxis preposición para reducir drásticamente el riesgo de adquirir el VIH], la sintomatología no es muy florida o es directamente asintomática; por último, no se cuenta con un test rápido que permita distinguir una infección activa de los rastros en el sistema inmunológico por un contagio anterior, para lo cual es necesario combinarlo con la prueba VDRL o RPR. Se necesitan ambos para hacer un diagnóstico.

Un problema adicional, señala, es que muchas personas interpretan la desaparición espontánea del chancro, la lesión primaria, que remite en dos o tres semanas, como una cura y abandonan la consulta médica antes incluso de recibir el resultado de sus estudios. Sin tratamiento, explica el especialista, la infección avanza desde las lesiones primarias hasta compromisos dérmicos generalizados (sífilis secundaria) y, luego de más de una década, puede afectar el corazón, el cerebro y los huesos (sífilis terciaria o neurosífilis). En el caso de la transmisión vertical, de la persona gestante al bebé, puede producir malformaciones congénitas, problemas oculares, macrocefalia y un riesgo elevado de mortalidad neonatal.

Para el especialista, el factor central entre las causas del repunte es la falta de educación sexual, por delante incluso de la disponibilidad de preservativos: "Podemos tener muchos preservativos, pero si no tenemos educación y no los usamos (...) no nos sirve para nada". Pedrola cuestiona además el desmantelamiento del ENIA (Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia) y sostiene que la ausencia de campañas de comunicación del actual gobierno agrava el escenario. En los Wellness Centers de AHF, orientados a poblaciones clave, como hombres que tienen sexo con hombres, personas trans y usuarios de drogas, los propios registros de la organización muestran un 20% de diagnósticos de sífilis frente a un 5% de VIH, y un 22% de reinfección entre quienes ya habían tenido la enfermedad.

Según datos oficiales procesados por la Fundación Huésped, en 2025 el Estado nacional no realizó compras de preservativos y distribuyó apenas 832 unidades en todo el país, mientras que un informe de las organizaciones ACIJ y ELA señala que el presupuesto para Educación Sexual Integral en 2026 se redujo un 98% respecto de 2023. Desde Fundación Huésped también subrayan que solo el 15% de la población declara usar preservativo, un dato que ayuda a explicar la expansión no solo de la sífilis sino de otras infecciones de transmisión sexual.

Entre 2011 y 2017 ya se había multiplicado por tres la notificación de sífilis. Y después de la pandemia, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que los nuevos casos de sífilis entre adultos de 15 a 49 años aumentaron 30% entre 2020 y 2022 en el continente americano.

“Hubo un descenso en el momento de la pandemia, pero ahora se retomó el alza –dijo en ese momento Viviana Leiro, jefa de Enfermedades de Transmisión Sexual y subdirectora de la carrera de Médico especialista en dermatología del Hospital Muñiz–. Sucede en todo el planeta y también en la Argentina. Lo  alarmante, sobre todo, es que se están viendo muchos casos en mujeres  jóvenes y, como consecuencia, de transmisión vertical [de madres a hijos en gestación]. Según el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, en mujeres de entre 15 y 19 años, la prevalencia es tres veces superior al promedio, y  entre las de 20 a 24, cuatro veces superior”.

Este último dato preocupa especialmente a los especialistas: los casos en esta población treparon un 10% en 2025, de 11.396 a 12.532 diagnósticos. En sentido inverso, las notificaciones de sífilis congénita bajaron un 64% (de una mediana de 2.915 a 1.033), aunque el propio Ministerio pidió leer ese descenso con cautela, ya que en parte responde a la caída sostenida de la natalidad y no necesariamente a una mejora real en la prevención de la transmisión de madre a hijo.

En este contexto, AHF y la OPS firmaron durante la Conferencia Internacional de Sida (AIDS 2026) un convenio para llevar testeos y tratamiento inmediato a centros de salud de primer nivel en diez países de la región, entre ellos la Argentina, Brasil, Honduras, México y Perú.

José Barletta, infectólogo del Hospital Fernández y docente de la UBA, destaca que este cuadro ya es una constante en los consultorios locales. “Es algo que se ve en forma cotidiana –comenta y aclara que el descenso durante la pandemia pudo deberse a una falta de diagnóstico–. Vemos de todo: gente que se testea incidentalmente y no tiene ningún síntoma, y también con infección reciente, primaria o secundaria. Los insumos [esencialmente, penicilina] no vienen siendo un problema, pero hay mucho mito en relación con la alergia. Y sobre campañas de prevención, olvidate…

Según la OPS, este continente registra la mayor incidencia mundial [proporción de nuevos casos en un determinado período de tiempo], con 3,37 millones (o 6,5 por cada 1000 personas), lo que representa el 42% del total; es decir, más de cuatro de cada 10 nuevos casos se producen en esta parte del mundo. Para la entidad, el aumento de las infecciones por sífilis puede atribuirse a varios factores, como una insuficiente conciencia sobre la enfermedad, disparidades en el acceso a los servicios de salud, diagnóstico y tratamiento, y el persistente estigma que pesa sobre las enfermedades de transmisión sexual, que puede disuadir a las personas de buscar asistencia médica.

Aunque se están estudiando estrategias farmacológicas, la principal vía de protección es el preservativo. Como otras infecciones de transmisión sexual, la sífilis no respeta edad, sexo, ni nivel socioeconómico o cultural. Por eso, aconsejan  aprovechar la consulta no solo para detectar estas infecciones, sino también VIH y hepatitis, además de controlar los calendarios de vacunación para constatar si la persona recibió las que tenemos disponibles, como la que protege contra el virus del papiloma humano (VPH) y también para la hepatitis B.