Los corchos suelen descartarse rápidamente, pero existe un truco casero que podés aplicar antes de tirarlos: limpiar tus canillas. Se trata de un tip sencillo y clave para evitar la acumulación de sarro en tus griferías.
Por qué recomiendan pasar un corcho por tu canilla
La acumulación de sarro y restos minerales en tu canilla puede llevar a que el agua salga sucia y con menos propulsión. Sin embargo, el corcho tiene una textura esponjosa y fuerte, perfecta para limpiar el metal de las griferías sin dañarlo.
Su flexibilidad hace que se pueda adaptar a la forma del pico de la canilla y quitar la mugre acumulada sin rayar las superficies. Además de eliminar el sarro, este truco hace que el agua salga limpia y más fácil.
El paso a paso para limpiar tu canilla con un corcho sin rayarla
Limpiar tu canilla de la cocina o el baño con un corcho es más que simple. Se debe hacer de la siguiente forma:
- Si tenés un corcho limpio, humedécelo. Podés usar también detergente o vinagre para un efecto más contundente.
- Pasá el corcho por el pico de la canilla de manera circular, especialmente en aquellas zonas en las que haya sarro o suciedad acumulada.
- Enjuagá con agua y secá la canilla con un paño.
El truco de guardar un corcho en la heladera: para qué sirve
Además de servir para limpiar las canillas, los corchos pueden ayudarte a mejorar el rendimiento de tu heladera y eliminar olores dentro de ella. En concreto, colocar corchos en la heladera ayuda a optimizar la circulación del aire frío.
Al ocupar espacio, hay menos volumen de aire que el motor necesita enfriar, por lo que trabaja menos y consume menos electricidad. En detalle, los corchos actúan como “moderadores del aire”, distribuyendo el frío de forma más uniforme y evitando que ciertas zonas queden más calientes o frías que otras.
Además, su material natural tiene la capacidad de absorber la humedad y los olores dentro de la heladera. Así, puede neutralizar olores de algunos alimentos y mantener el interior más fresco y sin humedad.
