La llegada del otoño es inminente y este cambio de estación trae consigo un marcado descenso de la temperatura en todo el país. Pero también posibilita la llegada de diversos virus respiratorios. Desde el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires advierten sobre la importancia de aplicarse la vacuna antigripal, sobre todo, aquellas personas que se encuentran en grupos de riesgo.
El objetivo de la Campaña Antigripal es justamente prevenir complicaciones y reducir el impacto sanitario de la gripe. En este sentido, expertos del centro de salud sostienen que es necesario darse la vacuna antes de que comience el frío debido a que el organismo necesita tiempo para generar defensas.
Además, los virus de la influenza tienden a propagarse con mayor facilidad en ambientes fríos y secos, donde las personas permanecen más tiempo en espacios cerrados.
La infectóloga Elizabeth Bogdanowicz sostiene que la vacunación debe repetirse cada año debido a las constantes mutaciones del virus. “Vacunarse no solo protege a quien la recibe, sino también a las personas más vulnerables”, explica. En tanto, este año circula una nueva variante que ya generó un gran número de contagios en Europa: la gripe A H3N2.
Quiénes deben aplicarse la vacuna antigripal
Si bien cualquier persona puede contraer gripe, hay grupos que deben vacunarse de manera urgente por su mayor riesgo de complicaciones:
- Personal de salud y trabajadores esenciales
- Embarazadas
- Niños de 6 a 24 meses
- Mayores de 65 años
- Personas con enfermedades crónicas
- Pacientes inmunocomprometidos o trasplantados
- Personas con diabetes u obesidad mórbida
- Personas que viven con VIH
Según los especialistas, la vacuna no evita completamente el contagio, pero sí reduce hasta en un 50% los cuadros graves, internaciones y complicaciones.
Cuáles son los principales síntomas de la gripe
La gripe puede comenzar con síntomas leves, pero evolucionar hacia cuadros graves como neumonía o incluso afecciones cardíacas. Por eso, además de vacunarse, se recomienda ventilar ambientes, lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con personas con síntomas.
Fiebre alta, tos, dolor muscular y fatiga intensa son algunos de los signos más comunes. Ante síntomas persistentes o dificultades respiratorias, es clave consultar a un profesional.
