El envejecimiento saludable no solamente implica vivir muchos años, sino tener una buena calidad de vida a medida que pasa el tiempo. Según expertos, hay tres señales muy claras de que lo estás haciendo bien.
"El envejecimiento saludable puede medirse de muchas formas, pero en esencia se trata de crecer en fortaleza e intención”, explica la Dra. Michaela Robbins, enfermera especializada y experta en hormonas y longevidad, en diálogo con Real Simple.
“Cuando alguien envejece de forma saludable e intencional, suele notarse en su energía y actitud”, agrega la Dra. Cristina Del Toro Badessa, médica especialista en medicina de emergencia. “Tienen fuerza para disfrutar las actividades diarias, curiosidad por seguir aprendiendo y una mirada optimista hacia el futuro”.
Aunque la genética influye, no lo es todo. Según la Dra. Badessa, los genes explicarían solo el 20 - 30% de cómo envejecemos. El resto depende del estilo de vida y el entorno.
Esto significa que hábitos como la alimentación, el movimiento, el descanso, el manejo del estrés y el consumo de alcohol o tabaco impactan fuertemente en el proceso de envejecimiento.
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3 señales de que estás envejeciendo bien
1. Mantenés fuerza física y movilidad
Poder moverte con facilidad (caminar, subir escaleras o cargar bolsas) es un signo clásico de envejecimiento saludable. La fuerza, el equilibrio y la resistencia permiten mantener la independencia y seguir haciendo cosas a medida que pasa el tiempo.
2. Conservás la curiosidad y la agilidad mental
La función cognitiva suele disminuir con la edad, pero mantenerse mentalmente activo ayuda a preservarla lo más posible. Las personas que envejecen bien siguen atentas, recuerdan detalles, aprenden habilidades nuevas y disfrutan de actividades como leer, hacer rompecabezas o juegos mentales.
3. Tenés resiliencia emocional y una mirada positiva
La resiliencia emocional es la capacidad de ser adaptable a las diferentes situaciones que pasan en la vida, tener una perspectiva optimista y tener esperanza. Todo esto favorece la salud mental, reduce el estrés y fortalece los vínculos, disminuyendo la ansiedad y la depresión.
Por supuesto que las hormonas influyen en este aspecto, por lo que trabajar con profesionales de la salud para mantener el equilibrio hormonal puede ayudar a sostener una actitud más positiva.
