Con el verano 2026 en su punto más álgido, una consulta médica se repite con creciente frecuencia en guardias y consultorios de todo el país: el dolor intenso de oído que aparece después de pasar largas horas en la pileta o el mar.
Según advirtió la otorrinolaringóloga Stella Cuevas en una entrevista televisiva, se trata de la otitis externa, popularmente conocida como la infección “del nadador o de la pileta”, un cuadro que muchas veces se subestima pero que puede volverse extremadamente doloroso y afecta principalmente a niños y adultos que pasan mucho tiempo en el agua.
“La estrella del verano es la otitis”, aseguró la especialista, y detalló que la consulta por este problema “aumentó de manera exponencial” en los últimos meses. Cuevas observó que, en un principio, muchas familias evitan acudir a la guardia por no considerarlo grave, pero el dolor suele intensificarse con el correr de las horas, especialmente durante la tarde o la noche, cuando los chicos ya salieron del agua. El cuadro es tan común que se ha convertido en un verdadero sello de la temporada de calor.
¿Por qué el agua de la pileta provoca esta infección?
La explicación es anatómica y está relacionada con la exposición prolongada a la humedad. Cuevas explicó que el oído externo está recubierto por una piel con un pH ácido que actúa como una barrera natural de defensa. “Cuando uno está mucho tiempo sumergido, esa zona se reblandece y se resquebraja. El proceso inflamatorio pasa a ser infeccioso”, señaló la médica.
Esta alteración del entorno natural del conducto auditivo es la puerta de entrada para bacterias u hongos, que desencadenan una infección localizada y muy dolorosa.
La otitis externa afecta principalmente el conducto auditivo externo. En los casos agudos, el canal suele verse enrojecido, inflamado y casi cerrado. El dolor característico es tan intenso que puede generar llanto en los niños o simple imposibilidad de tocar la zona o incluso apoyar la cabeza sobre la almohada.
La especialista remarcó la importancia de entender que el oído se divide en pabellón auricular, conducto auditivo externo, oído medio e interno, y que esta afección se localiza en el conducto.
Una señal de alerta clave y la importancia del diagnóstico médico
Frente a la duda, Cuevas compartió una señal de alerta simple que puede realizarse en casa: presionar suavemente con el dedo índice la traguis o “tapita” del oído (el pequeño bulto de cartílago frente al conducto). “Si eso despierta dolor inmediato o llanto, hay que consultar”, indicó de manera contundente. En los adultos, el diagnóstico diferencial es crucial, ya que un dolor similar puede deberse a un tapón de cera compactado por el agua o a otros tipos de otitis, como la media.
La médica hizo especial hincapié en no automedicarse frente a estos cuadros y acudir rápidamente al médico para recibir el tratamiento adecuado. El punto clave es que no todas las afecciones del oído se tratan de la misma manera: mientras que algunas requieren gotas óticas específicas con antibiótico y antiinflamatorio, otras pueden necesitar abordajes diferentes.
La consulta temprana no solo alivia el sufrimiento, sino que acorta los tiempos de recuperación y evita complicaciones.
Consejos clave para prevenir la “otitis del nadador”
La prevención es la mejor estrategia para disfrutar del agua sin consecuencias. La Dra. Cuevas ofreció una serie de recomendaciones prácticas:
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Limitar el tiempo de inmersión. Sugirió regular la permanencia en la pileta, especialmente durante el horario de mayor radiación ultravioleta (entre las 10 y las 16), complementando siempre con gorra, sombrero, protector solar y repelente.
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Secar bien los oídos. Al salir del agua, es importante secar suavemente el pabellón auricular y la entrada del conducto con la punta de una toalla o una toalla de papel. Se debe evitar el uso de hisopos (cotonetes), ya que pueden empujar la cera y dañar la piel.
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Considerar el uso de tapones. Los tapones pueden ser de utilidad, aunque la especialista aclaró que “los de farmacia suelen salirse”. Para quienes son propensos a los cuadros o asisten a colonias de vacaciones con actividad acuática diaria, “lo ideal es hacer tapones de silicona a medida” con un especialista, ya que ofrecen una selladura más efectiva.
“El dolor aparece, pica y molesta mucho”, resumió Cuevas. Con el verano en pleno desarrollo y las piletas y playas como centro de la vida recreativa, estar atentos a estos síntomas y seguir las medidas de prevención son la clave para que un día de diversión no termine con un paso inesperado por la guardia médica. La educación sobre este cuadro común permite actuar a tiempo y proteger la salud auditiva de toda la familia.
