Los resfríos y las gripes son muy comunes, especialmente en otoño e invierno, cuando la temperatura empieza a descender. El frío debilita el sistema inmunológico, volviéndonos más propensos a agarrarnos virus y bacterias.
Según expertos del medio especializado en salud Very Well Health, hay 5 hábitos simples que podés implementar para prevenir enfermarte. Todas estas son cosas naturales y muy básicas que quizás ya hacés, pero podés mejorar para prevenir enfermarte en estos meses.
5 cosas que podés hacer para prevenir enfermarte
1. Practicar una buena higiene de manos
En primer lugar, la higiene de manos es fundamental. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos ayuda a eliminar gran cantidad de virus, incluidos los que causan el resfriado común.
Cuando no tenés acceso a agua y jabón, podés usar desinfectantes a base de alcohol como alternativa. Recordá lavarte las manos siempre que vuelvas de la calle, antes de cocinar y/o comer y después de ir al baño especialmente.
2. Dormir lo suficiente
Otro pilar importante es dormir bien. La falta de descanso debilita el sistema inmunológico, lo que te vuelve más propensa a infecciones. Por eso, lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas por noche para que el cuerpo funcione de manera óptima.
3. Evitar tocarse la cara, en especial la boca
También es clave evitar tocarse la cara, ya que los virus pueden ingresar fácilmente al organismo a través de los ojos, la nariz y la boca. Aunque es un hábito difícil de controlar, ser consciente de esto puede ayudarte a reducir el riesgo.
4. Mantener el estrés bajo control
Además, mantener el estrés bajo control juega un rol importante. El estrés sostenido afecta negativamente las defensas, por lo que encontrar formas de relajarte (como caminar, hacer respiración profunda, meditar o simplemente compartir tiempo con otros) puede fortalecer tu sistema inmune.
5. Llevar una alimentación balanceada
Por último, llevar una alimentación equilibrada ayuda a que el cuerpo esté mejor preparado. Incorporar frutas, verduras, proteínas magras, grasas saludables y granos integrales aporta los nutrientes necesarios.
En particular, alimentos ricos en vitamina C y zinc pueden contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunológico.
