La abogada Agostina Páez regresó a la Argentina, tras estar dos meses detenida en Brasil por racismo. "Tenía terror de ir a la cárcel", afirmó la jóven santiagueña en Aeroparque ante los medios presentes.
"Me he sentido muy desamparada, estuve triste, la pasé mal. Han sido meses muy duros para mí y no puedo creer que estoy acá. Hasta último momento no sabía si algo se iba a volver atrás" , expresó la abogada de 29 años. Consultada sobre qué recomienda a los turistas que vayan al país vecino, Páez sugirió que "conozcan el contexto y las leyes".
"Me cae bien la gente de Brasil, pero he tenido una situación fea. No digo que sean malos. Sé que pasan muchas cosas malas en Brasil, a los argentinos nos tratan mal, es cierto. Pero hay que tener cuidado. Yo reaccioné mal", reconoció.
La abogada, que tuvo que pagar una fianza de 20 mil dólares, afirmó sentir "mucha emoción" de poder volver a la Argentina. "Ya cuando estaba en el avión empecé a sentir la tranquilidad de volver a mi país, que es lo que quería por mi seguridad", subrayó.
"Tenía una condena por quince años. Tenía terror de ir a la cárcel. No solo por eso, sino de salir a la calle", relató también.
Cuando se le consultó sobre qué le diría a los mozos con los que tuvo el altercado por el que profirió los insultos racistas, la jóven santiagueña afirmó que "no le diría nada" y que "ya está", dando por concluida la situación.
"Les he pedido perdón a todos. Una de las personas que acepta mis disculpas es la que dice que pagando la fianza iba a quedar impune y no es así", señaló la abogada, que acusó al juez de dejarse "llevar por la opinión pública y eso es muy triste".
El incidente de Agostina Paez ocurrió en un bar de Ipanema, Río de Janeiro, en el mes de enero. La joven se encontraba con sus amigas y, según su testimonio, de un momento a otro se inició una discusión con los mozos del lugar por la cuenta. Al salir del lugar, Paez hizo un gesto discriminatorio y, por tal motivo, los camareros la denunciaron por injuria racial. Desde entonces, se encontraba en un hotel con tobillera electrónica y sin poder regresar a la Argentina. La joven, cuyo pasaporte había sido retenido, denunció en varias ocasiones agresiones y advirtió tener miedo por su propia vida.
