En medio del escándalo por el presunto uso de anestésicos en reuniones privadas y robo de los mismos a importantes hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, el director del Hospital Fernández y toxicólogo, Carlos Damin, explicó los riesgos que implica su consumo fuera de control médico, como así también el funcionamiento de estas sustancias.
Hace unos días, una medica residente del Hospital Italiano, imputada en la investigación por el uso de medicamentos sustraídos, reconoció haber consumido propofol y señaló a un anestesista también acusado como quien la habría inducido.
Según reconstruyó TN, la médica, identificada como Delfina "Fini" Lanusse, declaró ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires que atravesaba problemas de consumo desde hacía aproximadamente dos años. En ese marco, la residente habría sostenido que fue instigada por el anestesista Hernán Boveri, también imputado en la causa, quien le habría suministrado la sustancia.
“Definitivamente es impactante, sobre todo para los que somos médicos”, sostuvo Damin en diálogo con LN+, al referirse a la situación que involucra a profesionales del área.
Los efectos del anestésico: adicción y peligro
El director del Fernández explicó que el propofol produce un estado particular en el organismo. “Genera un cuadro entre el sueño profundo y el estar despierto, con cierta euforia”, precisó, y aclaró que su administración requiere precisión milimétrica.
En este sentido, advirtió que se trata de una situación que forma parte de las prácticas médicas específicas y que su uso fuera de ese ámbito representa riesgos severos para la salud, especialmente por la posibilidad de depresión respiratoria. También se refirió al fentanilo, el otro anestésico de uso hospitalario: “Es un opioide que genera euforia y placer, pero con el tiempo dura menos, lo que lleva a repetir dosis y desarrollar". dependencia”, señaló.
Por otro lado, el toxicólogo planteó que este tipo de situaciones puede vincularse a distintos factores. “Podríamos estar hablando de adicción o de alguna alteración en la salud mental”, sostuvo. “Son profesionales que realmente estudian, están bien formados, tienen muchos controles y también mucho estrés”, explicó y añadió que en su trayectoria le ha tocado observar casos en los que se recurrió a medicación en contextos de alta presión laboral.
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Uso y controles hospitalarios
Además, el médico subrayó que estos medicamentos están sometidos a estrictos controles. “En mi hospital, las ampollas que salen, que van al quirófano o a terapia intensiva tienen que devolverse rotas. Esto es así desde hace 30 años, no es algo nuevo. Siempre fueron sustancias muy controladas”, aseguró.
También diferenció a nuestro país de lo que sucede en otros. En algunos lugares estas sustancias circulan en el mercado ilegal, pero en Argentina su uso está restringido al ámbito médico.
