Argentina es un país muy diverso y lleno de fauna que muchos desconocen. El aguará popé es uno de ellos. Quienes lo ven por primera vez suelen pensar que se trata de un mapache escapado de alguna película estadounidense: tiene una máscara negra alrededor de los ojos, una cola con anillos oscuros y una habilidad sorprendente para manipular objetos con sus patas delanteras. Pero no llegó desde Norteamérica ni es una especie exótica. Vive en Argentina y forma parte de la fauna nativa de los humedales, selvas y bosques cercanos al agua.
Su nombre proviene del guaraní y suele traducirse como "zorro con manos", una definición que resume bastante bien una de sus características más llamativas. A diferencia de otros mamíferos silvestres, el aguará popé posee dedos largos y muy móviles que le permiten explorar su entorno con una destreza que recuerda a la de los primates. De hecho, sus huellas suelen llamar la atención porque se parecen más a pequeñas manos humanas que a las patas de un animal salvaje.
Cómo es el aguará popé, el "mapache argentino"
Aunque suele ser presentado como el "mapache argentino", en realidad no es exactamente el mismo animal que protagoniza tantas historias en Estados Unidos. Ambos pertenecen al mismo género y comparten un parentesco cercano, pero el aguará popé desarrolló hábitos adaptados a los ecosistemas sudamericanos. Su vida está profundamente ligada al agua: se mueve con facilidad entre esteros, lagunas, arroyos y bañados, donde encuentra gran parte de su alimento.
La imagen del aguará popé hurgando entre ramas o recorriendo la orilla de un río durante la noche no es casual. Se trata de un animal principalmente nocturno, una de las razones por las que resulta tan difícil de observar en libertad. Mientras muchas especies se refugian al caer el sol, él comienza su actividad. Busca cangrejos, peces, insectos, caracoles y pequeños vertebrados, aunque también incorpora frutos y semillas a su dieta. Esa capacidad para aprovechar distintos recursos lo convirtió en un habitante exitoso de ambientes muy diversos.
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Su aspecto simpático y su aparente curiosidad suelen despertar simpatía inmediata entre quienes logran verlo. Sin embargo, detrás de esa imagen existe un animal silvestre que cumple un papel importante en el equilibrio de los ecosistemas. Al alimentarse de diferentes especies ayuda a regular poblaciones animales, mientras que el consumo de frutos contribuye a la dispersión de semillas y a la regeneración de la vegetación.
En los últimos años, las redes sociales ayudaron a darle una visibilidad inesperada. Fotografías y videos tomados en reservas naturales, parques nacionales e incluso zonas cercanas al Delta del Paraná provocaron que muchas personas descubrieran por primera vez que Argentina tiene un "mapache propio". La sorpresa suele repetirse: ¿cómo es posible que un animal tan parecido al de las películas viva tan cerca y sea tan poco conocido?
Tal vez la respuesta esté en sus costumbres discretas. El aguará popé pasa buena parte de su vida lejos de las miradas humanas, escondido entre la vegetación y activo cuando la mayoría duerme. Sin embargo, para quienes tienen la suerte de cruzárselo, la experiencia suele ser inolvidable. No todos los días aparece, entre los juncos de un humedal argentino, un animal con antifaz, cola rayada y manos capaces de recordar que la naturaleza todavía guarda muchas sorpresas.
