Durante el otoño, los árboles se tiñen de amarillo y empiezan a perder sus hojas. Sin embargo, abril es un momento clave para plantar especies frutales. Específicamente, existen tres árboles que podés plantar en esta época para ver sus frutos en primavera: el duraznero, el ciruelo y el peral.
Duraznero, ciruelo y peral: los tres árboles que podés plantar en otoño
Si tenés un jardín espacioso al que querés sumar un árbol frutal para llenarlo de color, es clave que sepas cómo plantar y cuidar esta tres especies:
Duraznero
El duraznero es un clásico de los jardines familiares y una excelente elección para plantar en otoño. Durante el invierno, sus raíces se desarrollan en profundidad, lo que le permite arrancar la primavera con más fuerza. Además de dar duraznos, a finales del invierno regala una floración rosada muy vistosa que anticipa la llegada de sus frutos.
Necesita ubicarse en un lugar con pleno sol y en un suelo suelto, fértil y con buen drenaje, ya que no tolera el encharcamiento. Para un buen desarrollo, conviene mantener una distancia de al menos 3 a 4 metros de otras plantas y realizar podas anuales que favorezcan la producción.
Ciruelo
El ciruelo se caracteriza por su rusticidad y buena adaptación, por lo que es ideal para quienes buscan un árbol frutal de fácil cuidado. El otoño es el momento indicado para plantarlo, ya que atraviesa el invierno en reposo y logra asentarse en la tierra antes de la brotación primaveral.
Durante la primavera, el ciruelo sorprende con flores blancas o rosadas que cubren sus ramas. Prefiere suelos bien drenados y riegos moderados, en los que es clave evitar el exceso de agua. Una poda ligera a finales del invierno ayuda a mejorar la aireación y la futura cosecha.
Peral
El peral es otra especie que se recomienda plantar en otoño. Este período le permite desarrollar su sistema radicular antes de la etapa de crecimiento activo. En primavera, regala flores blancas delicadas que luego dan paso a las peras.
Los perales son resistentes al frío, lo que los hace aptos para distintas regiones, aunque necesitan buena exposición solar para fructificar correctamente. Se recomienda plantarlos en suelos profundos y fértiles, dejando suficiente espacio (al menos 4 a 5 metros) para su crecimiento.
