Parece Austria, pero es Córdoba: el pueblo escondido entre montañas y bosques que sorprende a los turistas

Rodeada de bosques de pino, calles de ripio y un entorno natural privilegiado, La Cumbrecita es uno de los destinos más populares de las sierras cordobesas. Esta localidad, a 118 kilómetros de la capital provincial, es el único pueblo peatonal de la Argentina y ofrece un equilibrio perfecto entre tranquilidad, naturaleza y actividades al aire libre.

22 de junio, 2026 | 16.28

Entre bosques de pino, calles de ripio y un entorno natural privilegiado, La Cumbrecita es uno de los destinos más populares de las sierras cordobesas. Esta localidad, a 118 kilómetros de la ciudad de Córdoba, tiene un título que la distingue del resto del país: es el único pueblo peatonal de la Argentina. Su ritmo tranquilo, el contacto directo con la naturaleza y sus actividades al aire libre han sido motivo de admiración por muchos países del mundo. Los visitantes deberán acercarse a la entrada del lugar, estacionar sus autos en la playa comunal y ajustarse las zapatillas para recorrer las calles céntricas de La Cumbrecita. Ingresar a esta comuna es iniciar un viaje de tranquilidad, en el que la mano del hombre y la naturaleza encontraron un equilibrio perfecto.

Actividades para todos los gustos

El recorrido estará lleno de perlas por descubrir: desde bosques de pinos, cascadas y cursos de aguas cristalinas hasta añosos bosques plagados de senderos y típicas construcciones alpinas a ambos lados del camino. Aquí el senderismo es una de las actividades preferidas por los visitantes, que pueden recorrer los múltiples senderos que serpentean entre la vegetación y ofrecen vistas panorámicas inolvidables. Para aquellos que prefieran la adrenalina, está la opción de sobrevolar el pueblo practicando arborismo o tirolesa, actividades que se realizan con guías que acompañan paso a paso la travesía. Desde la cima de los árboles, la vista panorámica y la mezcla de colores componen una experiencia imborrable.

Gastronomía y puntos históricos para conocer

La experiencia en La Cumbrecita no estaría completa sin explorar su oferta gastronómica y sus puntos históricos. Se puede afinar el olfato y llegar hasta alguna de las cocinas que hay en el pueblo para degustar un goulash con spatzle, salchichas alemanas o tortas caseras. Entre las alternativas recomendadas se encuentra Helmut, una de las casas más antiguas del pueblo, donde se pueden probar platos típicos y minutas. Para las meriendas, la casa de té Edelweiss Delikatessen ofrece miles de variedades de infusiones y tortas caseras, mientras que el Restaurante Engel es una buena opción para celíacos.

Otra buena forma de conocer la historia de La Cumbrecita es recorrer algunos puntos icónicos como las casas de los primeros habitantes del lugar, la capilla histórica y la fuente del pueblo. El camino puede terminar con una taza de té y una porción de torta en la casa de Tante Liesbeth, una antigua ama de llaves del lugar que se convirtió en un símbolo de la hospitalidad local.

Cómo llegar y qué no perderse

En auto, se debe tomar la RP 5 o la RP 109 y recorrer 122 kilómetros desde la ciudad de Córdoba. En colectivo, el viaje se realiza en dos tramos: primero Córdoba-Villa General Belgrano y luego Villa General Belgrano-La Cumbrecita, con un tiempo total de aproximadamente tres horas. La Cumbrecita es un destino turístico muy popular, por lo que se podrán encontrar desde cabañas hasta hoteles con spa para todos los presupuestos.

En este pintoresco pueblo no hay que perderse las caminatas por el centro histórico y las paradas gastronómicas en alguno de sus restaurantes. Para descubrir una nueva mirada, son recomendables el arborismo y la tirolesa, entre otras actividades de aventura. También se suman el trekking por sus cerros y senderos y la visita a sus cascadas, que en épocas de lluvia ofrecen un espectáculo natural único. La Cumbrecita es, sin duda, un destino que combina naturaleza, historia y gastronomía en un entorno que parece sacado de un cuento alpino.