A más de un año del disparo al fotoperiodista Pablo Grillo durante la represión de Gendarmería a la marcha de jubilados, la jueza María Servini elevó a juicio oral la causa que investiga la responsabilidad del gendarme Héctor Jesús Guerrero. También ordenó extraer testimonios de la causa para continuar la investigación sobre la cadena de mando.
En marzo, la Cámara Federal de Casación Penal ratificó el procesamiento del gendarme que ahora irá a juicio por el delito de lesiones gravísimas durante la represión del 12 de marzo de 2025. La elevación a juicio había sido presentado a principios de mes por la querella, representada por el CELS y la LADH, quienes pidieron que se encuadre la causa bajo los delitos de tentativa de homicidio agravado contra Grillo, y abuso de armas agravado, por otros cinco disparos que realizó de forma prohibida esa jornada.
El gendarme acusado por el disparo había cuestionado el procesamiento. Sin embargo, la Cámara en ese momento rechazó todos los recursos y mandó a "trabar embargo" sobre los bienes y dinero del uniformado, "suficientes hasta cubrir la suma de $ 203 millones". Hoy, la jueza Servini dio por concluida la etapa de instrucción.
El titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N°3, Eduardo Taiano, había sostenido en su resolución que Guerrero “representó un peligro concreto para la vida e integridad física de los manifestantes y lesiones gravísimas al reportero gráfico”.
La fiscalía concluyó que “tras una exhaustiva investigación, se verificó que los efectivos policiales habían actuado de manera desproporcionada e irracional”.
“Esa situación comprendió los disparos efectuados de forma antirreglamentaria por el cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, Héctor Jesús Guerrero, que le ocasionaron lesiones al fotorreportero Pablo Nahuel Grillo”.
Según recalcó la fiscalía, el gendarme contaba al momento de los hechos con “la formación y capacitación necesaria para aplicar correctamente lo establecido en el manual técnico del arma utilizada y en las normas que regulan el uso de la fuerza en el desempeño de su función”.
“No obstante, ejerció las potestades conferidas debido a su cargo de manera abusiva al efectuar disparos de forma antirreglamentaria (en ángulo horizontal) contra un reportero gráfico que no representaba peligro alguno, y contra manifestantes que tampoco constituían amenaza”, dijo.
Qué pasó con Pablo Grillo
El 12 de marzo de 2025, durante una de las marchas en defensa de los jubilados en las inmediaciones del Congreso, Guerrero se encontraba junto a un camión hidrante de la Policía Federal en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Solís cuando efectuó varios disparos con una pistola lanzagases marca “Federal y Halcón”, según la reconstrucción policial.
A juicio de Taiano, entre las 17:05 y las 17:25 Guerrero efectuó seis disparos que representaron “un peligro concreto para la vida e integridad física de las personas allí presentes, mientras que aquel realizado a las 17:18 hirió en la cabeza al reportero gráfico Pablo Nahuel Grillo, causándole lesiones gravísimas”.
A las 17:18:05, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Grillo, que estaba a unos 50 metros en posición de cuclillas tomando fotografías. Las pericias balísticas y los análisis de videos aportados por medios de comunicación y organismos como el “Mapa de la Policía” determinaron que el efectivo disparó de forma casi horizontal, con una inclinación de 1,5°, y no en parábola hacia arriba, como indican los protocolos.
El impacto provocó una fractura expuesta de cráneo y hematomas cerebrales severos que requirieron múltiples cirugías, incluida una craneoplastía bilateral. A principios de este año, Grillo recibió el alta y regresó a su casa en Lanús, aunque continúa con secuelas neurológicas y motoras que demandan tratamiento diario.
