Cualquiera que haya tenido un perro de mascota seguro se percató de una actitud muy particular que suelen tener: cuando salen al jardín o la plaza suelen comer pasto con total naturalidad. Para muchos dueños, este comportamiento genera preocupación inmediata porque suele asociarse con problemas digestivos, malestar estomacal o incluso enfermedades. Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra que la explicación suele ser mucho más simple.
De acuerdo con especialistas citados por Popular Science, comer pasto es un comportamiento frecuente entre los perros domésticos y, en la mayoría de los casos, no representa una señal de alarma. De hecho, estudios realizados con miles de mascotas muestran que se trata de una conducta habitual incluso en animales completamente sanos.
Las investigaciones indican que la mayoría de los perros consume algún tipo de planta de manera ocasional. Según datos recopilados por especialistas, aproximadamente el 79% de los dueños cuyos perros tienen acceso a vegetación observaron que sus mascotas comen plantas, siendo el pasto la opción más elegida. Además, una encuesta realizada a más de 1.500 propietarios reveló que el 68% de los perros lo hace de manera semanal o incluso diaria.
Estas cifras sugieren que el comportamiento forma parte de la conducta normal de la especie y no necesariamente de una reacción ante un malestar físico. Los expertos creen que los perros pueden sentirse atraídos por la textura, el sabor o simplemente por curiosidad, del mismo modo que exploran el mundo a través del olfato y la boca.
¿Comen pasto porque les duele la panza?
Durante años circuló la teoría de que los perros consumen pasto para provocarse el vómito cuando tienen problemas digestivos. Aunque algunos animales efectivamente vomitan después de hacerlo, los estudios muestran que esto ocurre en una minoría de los casos.
Los especialistas señalan que la mayoría de los perros que comen césped no presenta signos previos de enfermedad ni parece sentirse mal antes de hacerlo. Esto llevó a muchos investigadores a concluir que el consumo de pasto probablemente sea un comportamiento natural y no un mecanismo de emergencia para aliviar molestias estomacales.
Incluso existen hipótesis que vinculan esta conducta con antiguos instintos heredados de sus ancestros salvajes, que consumían pequeñas cantidades de materia vegetal junto con sus presas o como complemento ocasional de la dieta.
Cuándo conviene prestar atención
Aunque comer pasto suele ser normal, los veterinarios recomiendan observar el contexto en el que ocurre. La situación cambia cuando el comportamiento aparece de manera repentina, se vuelve compulsivo o viene acompañado de otros síntomas.
Los especialistas aconsejan consultar con un profesional si el perro presenta vómitos frecuentes, diarrea, pérdida de apetito, decaimiento, dolor abdominal o cambios importantes en su conducta habitual. En esos casos, el consumo de pasto podría estar asociado a un problema digestivo u otra condición que requiera evaluación veterinaria.
También es importante vigilar dónde come pasto la mascota. Los céspedes tratados con pesticidas, herbicidas o fertilizantes pueden representar un riesgo para la salud animal, independientemente de que el comportamiento en sí sea normal.
La conclusión a la que llegan la mayoría de los expertos es tranquilizadora: en perros sanos, comer pasto forma parte de un repertorio conductual completamente habitual. Si el animal se muestra activo, mantiene el apetito y no presenta otros síntomas, generalmente no hay razones para alarmarse.
