Contener el estornudo es algo que muchos hacen. Sin embargo, esta conducta puede presentar gravísimas consecuencias. Cuando una persona bloquea el estornudo cerrando la boca y tapándose la nariz, el aire que debería salir con fuerza hacia el exterior queda atrapado y genera un aumento repentino de presión dentro de las vías respiratorias. Según Lydia Bourouiba, experta en dinámica de fluidos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, al estornudar expulsamos partículas a una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora.
Esa presión puede trasladarse a distintas zonas del cuerpo, en este sentido, una de las consecuencias más habituales es la ruptura del tímpano, ya que el aire puede desplazarse hacia la trompa de Eustaquio, el conducto que conecta la garganta con el oído medio. En casos más simples, puede solamente sentirse presión en la cabeza o en los senos paranasales, que genera una sensación de dolor o incomodidad momentánea.
Por otro lado, contener un estornudo también puede afectar pequeños vasos sanguíneos. Esto puede traducirse en hemorragia tanto nasal o como de los ojos, debido al aumento súbito de presión interna que se produce al impedir la salida natural del aire.
Por qué estornudamos: cómo se produce el estornudo
El estornudo es un mecanismo de defensa natural del cuerpo. Su función principal es expulsar del sistema respiratorio aquellas partículas que pueden irritar la mucosa nasal, como polvo, polen, humo, ácaros, microorganismos o incluso cambios bruscos de temperatura. Las mismas son detectadas por las terminaciones nerviosas de la nariz que identifican la presencia de un agente irritante.
Esa señal que recibe la nariz viaja hasta una zona del cerebro encargada de coordinar el reflejo del estornudo. Ahí, el organismo pone en marcha una respuesta automática que involucra varios músculos al mismo tiempo. Primero se produce una inhalación profunda. Luego, la glotis, la abertura ubicada en la laringe, se cierra de manera momentánea mientras aumenta la presión dentro del pecho. En una fracción de segundo, esa glotis se abre y el aire sale expulsado con fuerza por la nariz y la boca. Finalmente, ese flujo de aire arrastra las partículas que estaban causando la irritación y ayuda a despejar las vías respiratorias.
Dada la velocidad con la que es expulsado el flujo de aire, es importante no contener los estornudos. Si bien no son frecuentes los casos en los estornudar lleva a riesgos considerables, siempre es mejor prevenir que curar.
