La provincia de Corrientes sufre las consecuencias del modelo de los hermanos Valdés: cerró el segundo semestre de 2025 con 31,3% de pobreza y 7,6% de indigencia, según datos del INDEC. La crisis se siente con más fuerza en los comedores y merenderos de la capital, ya que en los últimos meses hubo un notable aumento de la concurrencia de las familias, con niños y jubilados, que buscan acceder a un plato de comida o una tasa de leche con pan para poder subsistir.
La realidad de las calles argentinas refleja salarios pulverizados, una profunda caída del consumo y jubilaciones en el piso. Esta situación no es ajena al territorio correntino, mientras el exgobernador Gustavo Valdés y su hermano, el actual mandatario Juan Pablo Valdés, mantienen una estrecha cercanía con la gestión de Javier Milei.
En este contexto de ajuste, la vulnerabilidad se hace palpable en los hogares: la mitad de quienes asisten a comedores comunitarios pertenecen al segmento de ingresos más bajos. El contexto económico golpea con especial dureza a los barrios Patono, Santa Marta y Río Paraná, donde los comedores se volvieron espacios indispensables de contención para habitantes de la capital correntina.
En el comedor del Barrio Patono asisten más de 30 familias, que abarcan desde adultos mayores, niños y mujeres embarazadas. En tanto, en el comedor del barrio Santa Marta también atienden a esa cantidad de personas. En el barrio río Paraná por calle la Tosquera, a tres cuadras del rio, también asisten a más de 25 grupos familiares, pero dos o tres veces por semana, ya que escasez de mercaderia no permite que sea de manera periódica.
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Frente a esta situación, referentes de los comedores solicitan la ayuda solidaria de los correntinos, a través de donaciones de alimentos no perecederos, abrigos y mantas, ya que el crudo invierno se acerca. "Todo lo que tengan es bienvenido, nosotros necesitamos alimentos no perecederos, también leche, ahora se terminó y necesitamos para los chicos que vienen todos los días a tomar la merienda", comentó Laura, una de las referentes del comedor del barrio Rio Paraná, al diario Norte de Corrientes.
El 6,5% de los hogares recurrió a un comedor comunitario en el último año
El 6,5% de los hogares en la Argentina recurrió a un comedor comunitario durante el último año. El dato surge de un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que analizó el perfil de las familias que reciben asistencia alimentaria y describió el rol que cumplen estos espacios en contextos de alta vulnerabilidad.
La cifra corresponde a quienes efectivamente asisten, aunque la encuesta también indagó sobre los hogares que atraviesan inseguridad alimentaria y no concurren. Entre ellos, más del 40% señaló que no cuenta con un comedor cercano, mientras que dos de cada diez admitieron sentir vergüenza al momento de pedir ayuda.
El estudio revela que la asistencia se concentra principalmente en hogares con niñas y niños, que representan el 77% de los casos. Además, las familias encabezadas por una mujer como única responsable muestran una incidencia aún mayor: alcanzan el 9,3% y constituyen el 58% del total de quienes reciben ayuda alimentaria.
Juan Ignacio Bonfiglio, uno de los autores del informe, explicó a Perfil que es la primera vez que el Observatorio releva este indicador con este nivel de detalle. El documento fue elaborado, según su introducción, en un escenario marcado por la persistencia y transformación de la inseguridad alimentaria en amplios sectores sociales.
La mitad de los hogares que asisten a comedores pertenece al segmento de ingresos más bajos. En la mayoría de los casos, la modalidad predominante es el retiro de viandas para consumir en el hogar.
