Una importante empresa láctea atraviesa un delicado momento en medio de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei. Por este motivo frenó la producción en sus fábricas y cerró los locales de venta directa al público, mientras busca evitar la quiebra.
Se trata de Nuevo Amanecer, una cooperativa que logró mantenerse activa durante más de una década y convertirse en un actor relevante de la industria láctea bonaerense. Hoy, sin embargo, ese proyecto atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia.
La empresa autogestionada paralizó por completo la producción en sus plantas de Mar del Plata y Tandil, cerró sus puntos de venta propios y busca asistencia financiera para evitar un escenario de quiebra que pondría en riesgo la continuidad de la actividad y los empleos que aún conserva.
El cuadro financiero es complejo. Según distintas fuentes vinculadas a la cooperativa, la deuda acumulada supera los 600 millones de pesos e incluye compromisos con tamberos, proveedores y otros acreedores. A eso se suman atrasos salariales que afectan a los trabajadores desde comienzos de año.
La firma mantiene pendientes los pagos correspondientes a enero, febrero y marzo. La situación derivó en una constante pérdida de personal durante los últimos meses. Alrededor de 40 trabajadores dejaron la cooperativa ante la falta de ingresos y la incertidumbre sobre el futuro de la empresa.
La reducción de la plantilla tuvo un impacto directo sobre la capacidad operativa. Con menos personal, dificultades para acceder a materia prima y una estructura financiera cada vez más debilitada, la producción cayó hasta detenerse por completo tanto en Mar del Plata como en Tandil.
La crisis también alcanzó a la red comercial. Los tres locales que Nuevo Amanecer operaba en Mar del Plata, donde vendía leche, quesos, yogures y otros productos elaborados por la cooperativa, cerraron sus puertas debido a la imposibilidad de afrontar los costos de alquiler y funcionamiento.
Nuevo Amanecer busca evitar la quiebra en medio de la crisis
Frente a este escenario, los responsables de la empresa iniciaron gestiones con distintos organismos públicos en busca de una salida. Las conversaciones incluyen reuniones con autoridades del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), funcionarios nacionales, representantes del gobierno bonaerense y referentes de la cuenca lechera regional. El objetivo es obtener asistencia financiera o diseñar un esquema que permita renegociar las deudas y preservar los puestos de trabajo que aún subsisten.
La cooperativa surgió en 2012 tras el cierre de El Amanecer, una tradicional empresa láctea de la provincia de Buenos Aires que acumuló años de inestabilidad, cambios de propietarios y denuncias de vaciamiento. Luego del abandono de la firma por parte de sus dueños, cerca de 80 trabajadores permanecieron en las instalaciones para resguardar la maquinaria y poner en marcha un nuevo proyecto productivo bajo gestión cooperativa.
Durante más de una década lograron sostener la actividad, pero el deterioro del consumo, el aumento de los costos operativos, los problemas financieros y la caída de la producción volvieron a colocar a la empresa en una situación límite.
