Lo que comenzó siendo una expedición de la ciencia para estudiar uno de los ecosistemas desconocidos del Mar Argentino dejó al descubierto una realidad mucho más preocupante: la basura generada por los seres humanos ya llegó a casi 4.000 metros de profundidad.
Un robot submarino operado de manera remota recorrió el fondo del cañón submarino de Mar del Plata y registró la presencia de redes de pesca abandonadas, bolsas plásticas, sogas, envases y hasta un viejo cassette VHS, en lo que constituye el primer relevamiento científico de residuos realizado a esas profundidades en aguas argentinas.
El hallazgo evidencia que la contaminación marina alcanza incluso ambientes considerados remotos y prácticamente inaccesibles. La exploración formó parte de una campaña científica desarrollada por investigadores argentinos e internacionales, que utilizaron instrumentos de última tecnología para descender hasta unos 4.500 metros y documentar la biodiversidad y las condiciones ambientales del fondo del océano.
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El hallazgo del VHS
Las imágenes obtenidas en la misión mostraron enorme riqueza biológica, con corales de aguas profundas, esponjas, peces e invertebrados que habitan un ecosistema poco explorado. Entre esa fauna también aparecieron numerosos residuos de origen humano.
Los científicos identificaron principalmente redes y cabos de pesca, materiales que representan una seria amenaza para los organismos marinos porque pueden atraparlos o dañar hábitats extremadamente frágiles. También encontraron bolsas plásticas y otros objetos que evidencian cómo los desechos se desplazan a enormes distancias hasta quedar en el fondo del océano.
Uno de los descubrimientos que más llamó la atención fue un cassette VHS, un objeto asociado a la tecnología de las décadas de 1980 y 1990. Su presencia refleja el largo tiempo que determinados residuos pueden permanecer en el ambiente sin degradarse.
Alerta por la protección del océano
Los investigadores destacaron que este estudio constituye un punto de partida para comprender el alcance real de la contaminación en las profundidades del Mar Argentino y evaluar su impacto sobre los ecosistemas, que hasta hace poco eran prácticamente imposibles de estudiar.
La información permitirá desarrollar futuras investigaciones sobre la acumulación de residuos en el océano profundo y aportar datos para diseñar estrategias de conservación. Además, pone en evidencia que la contaminación marina no se limita a playas o zonas costeras, sino que alcanza lugares donde la presencia humana es prácticamente inexistente.
El uso de tecnología de exploración de última generación permitió observar con un nivel de detalle sin precedentes estos ambientes submarinos y confirmar que, incluso los rincones más profundos del océano, no están a salvo de la actividad humana.
