Fiestas y "viajes" con anestesia: una muerte destapó el robo de drogas en hospitales

Después de encontrar a un anestesista muerto en su departamento detectaron que habían robado drogas de clínicas privadas y que eran usadas en distintos encuentros donde se ofrecían “viajes controlados” y había especialistas que controlaban que nadie muriera en medio de fiestas de drogas y sexo. Los acusados de robar la anestesia aseguraron que presentarán un escrito a la justicia.

31 de marzo, 2026 | 18.39

La muerte de un anestesista que fue encontrado en el piso de su departamento con una vía en su pie derecho y varias drogas a su alrededor inició una investigación que de a poco se convierte en un escándalo. Tras la denuncia de la familia del anestesista que había trabajado en el Hospital Rivadavia y en el Hospital de niños porque no tenían contacto con él, la policía llegó a la casa y lo encontró muerto. Tras buscar “la ruta de los medicamentos” encontrados en el lugar, supieron que se trataba de anestesia robada del Hospital Italiano. Sin embargo, hasta el momento no había denuncia de que esas sustancias habían desaparecido de la farmacia del Hospital. En paralelo a la investigación por causales de muerte, se conoció que un anestesista había renunciado al Italiano y una joven residente fueron apartados de su trabajo y renunciaron.

Mientras avanzaba la investigación y la búsqueda de la trazabilidad de los medicamentos que habían robado, se conoció la existencia de grupos de WhatsApp y Telegram donde algunos anestesistas ofrecían encuentros llamados “viajes controlados” donde a un selecto grupo le vendían la posibilidad de ser asistidos y a través de una “bomba” le daban propofol y fentanilo hasta llevarlos a una situación de apnea. En ese “viaje”, contaban con la asistencia de una persona que hacía las veces de “controlador” y mediante un respirador manual llamado Ambú lograban mantenerlos con vida “y despertarlos”, señaló una fuente cercana a la causa. Por eso y con las drogas encontradas en el departamento de la víctima, la investigación se orientó al robo de medicación.

Al mismo tiempo, el expediente sumó el escalofriante relato de una joven que denunció que un anestesista de alto rango abusó sexualmente de ella en medio de una de estas fiestas y que la respuesta que le dieron fue simplemente una “licencia psiquiátrica”. Sin embargo con el avance de la investigación, los especialistas lograron reunir información sobre los distintos grupos donde se hablaba abiertamente de los servicios de “viajes controlados” y la utilización de propofol y fentanilo para esos encuentros. Estos datos son cruciales para el expediente ya que no hay posibilidad de encontrar esas drogas en farmacias sino que su trazabilidad se sigue desde los laboratorios a clínicas y hospitales donde son utilizados para distintos estudios y tratamientos, principalmente en quirófanos.

Después del escándalo por la muerte del anestesista y tras salir a la luz las “propofest”, tal cual eran llamados los encuentros, la Justicia citó a declarar a Hernán Boveri y Delfina Lanusse, el anestesista y la residente separados del Hospital Italiano y acusados de formar parte del robo y suministro de los medicamentos. Ambos profesionales se presentaron frente al Fiscal Herrera y el Juez Sánchez Sarmiento y en una audiencia virtual mediante la aplicación Zoom ambos negaron su participación y se negaron a responder preguntas aunque aseguraron que presentarán un escrito. Sin embargo, tanto la joven residente indagada el 18 de este mes y el anestesista que fue indagado el miércoles 25 hasta el momento no presentaron ese documento.

Ahora, la investigación que empezó el 20 de febrero con el hallazgo del cuerpo del anestesista y se amplió el 26 del mismo mes tras la denuncia del Hospital Italiano por el robo de la medicación encontrada con el cadáver sumó nuevos capítulos tras conocerse distintos audios que confirman la existencia de las fiestas y reuniones donde se suministraban drogas robadas de Hospitales y amplió la investigación a distintos centros donde trabajaba la víctima y los principales acusados. Además, los investigadores trabajan para conocer si había otros eslabones que participaron en el robo de la anestesia y en la posible falsificación de documentos médicos para poder sacar las ampollas sin ser detectados por los controles de rutina. Así, lo que empezó como una “averiguación de causales de muerte” terminó en una historia donde se investiga quién, cómo y para qué se llevó esas dosis de propofol y fentanilo y si existe un “mercado vip” para las “fiestas de los anestesistas”.