Las casas containers se están transformando en una alternativa cada vez más popular para quienes buscan una vivienda práctica, económica y rápida de instalar. Estas viviendas suelen estar listas en alrededor de seis meses, lo que representa un ahorro importante frente a la construcción tradicional y son ideales para combatir el frío extremo.
Además de la rapidez, estas casas cuentan con una estructura de acero que les otorga una gran resistencia. También son amigables con el medio ambiente, ya que aprovechan contenedores reciclados, pueden trasladarse fácilmente y permiten agregar módulos según las necesidades de cada familia.
Sin embargo, para que estas viviendas funcionen bien en diferentes zonas climáticas, especialmente en regiones frías como la Patagonia, es necesario hacer ciertas adaptaciones. Aunque los modelos estándar tienen una arquitectura definida, existe la opción de personalizarlos completamente por pedido.
Cómo son las casas container ideales para el frío extremo
En cuanto al aislamiento térmico, las casas containers suelen ser frías en invierno y cálidas en verano. La clave para mejorar su comportamiento climático está en el tipo de aislación que se utiliza. “Normalmente empleamos espuma de poliuretano en techos y lana con aluminio en paredes. Sin embargo, para zonas del sur recomendamos utilizar espuma de poliuretano en toda la envolvente y duplicarlo”, detalló José Vives, ingeniero y titular de Dice Containers a La Nación.
Esta medida apunta principalmente a evitar la condensación, ya que los interiores patagónicos suelen mantenerse muy cálidos en invierno, lo que genera humedad. Para optimizar la vivienda en climas fríos, la empresa propone algunas mejoras puntuales:
- El uso de vidrios DVH (doble vidrio hermético), que aumentan la cámara de aire y mejoran el aislamiento.
- Duplicar la aislación térmica con espuma de poliuretano en toda la estructura.
- Se recomienda la construcción de un sobretecho con pendiente por la posible carga de nieve y sumar una barrera adicional en el techo que es uno de los sectores por donde más pasa el frío en la casa.
- Agregar una línea eléctrica extra que permita incorporar sistemas de calefacción adicionales, como radiadores o calefactores eléctricos.
Aunque las casas incluyen aire acondicionado frío-calor en cada dormitorio, Vives aclaró que estos equipos no alcanzan para los inviernos más duros. Por eso, recomienda sumar salamandras, pero advirtió que “no hay que guiarse estrictamente por los metros cuadrados que indica el fabricante, sino duplicarlos por una cuestión de la cámara de combustión”.
Otra recomendación clave para vivir en una casa container apunta a la resistencia al viento, un factor crítico en la Patagonia. Como los containers son estructuras relativamente livianas, Vives aconsejó soldarlos firmemente a los pilotes del piso, especialmente en construcciones de doble altura, para garantizar su estabilidad frente a ráfagas intensas.
