Fue embajada, galería de arte y ahora restaurante: la increíble historia de la casa redonda de Palermo

La Casa Palanti es una de las construcciones más curiosas de Buenos Aires.

13 de junio, 2026 | 18.42

Entre las construcciones históricas de la Ciudad de Buenos Aires hay una que sobresale. Se trata de la Casa Palanti, una residencia circular ubicada en Barrio Parque, Palermo, que fue diseñada en 1922 por el arquitecto italiano Mario Palanti, el mismo que creó el emblemático Palacio Barolo.

Durante décadas, esta casona despertó la atención de vecinos, arquitectos y curiosos por su aspecto poco habitual dentro del paisaje porteño. Su planta redonda, la torre con mirador de inspiración hindú y los detalles ornamentales que recuerdan a otras obras de Palanti la convirtieron en una pieza única dentro del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires.

Casa Palanti es hoy un restaurante de lujo en el barrio de Palermo.

La vivienda fue construida en una época en la que la ciudad vivía una transformación marcada por la influencia europea. Sus primeros habitantes fueron Julio Fevre y su familia, propietarios de una importante concesionaria Chrysler que funcionaba justo enfrente, donde hoy se encuentra el Palacio Alcorta.

Desde la torre mirador de la casa, los dueños podían observar la pista de pruebas para automóviles que funcionaba sobre la terraza de la concesionaria. Era la Buenos Aires de los años veinte, cuando el crecimiento económico y el entusiasmo por las nuevas tecnologías marcaban el ritmo de la ciudad.

Con el paso de los años, la residencia cambió de propietarios y tuvo distintos usos. Además de albergar a familias de la alta sociedad, llegó a funcionar como embajada iraní durante la década de 1970 y posteriormente como galería de arte. Incluso conserva espacios que remiten a esa etapa diplomática, como una habitación blindada y un pasadizo de escape.

Qué es hoy de la Casa Palanti

Después de permanecer cerrada durante años, la histórica casona inició una nueva etapa en 2025 con la apertura de Casa Palanti, un restaurante que recuperó gran parte de la esencia original del edificio.

Debido a las protecciones que posee el inmueble, no se realizaron modificaciones estructurales y se conservaron numerosos elementos originales, como pisos, vitrales, molduras, lámparas y detalles decorativos que permiten apreciar el diseño concebido por Palanti hace más de un siglo.

El proyecto gastronómico busca que el público vuelva a recorrer y disfrutar uno de los edificios más particulares de la Ciudad. La propuesta incluye platos de estación, pastas, carnes y postres elaborados artesanalmente, en un entorno que combina historia, arquitectura y gastronomía.

Catalogada como Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de Buenos Aires, la Casa Palanti cuenta con protección estructural, por lo que no puede ser demolida ni modificada de manera sustancial. Gracias a esa preservación, sigue conservando su encanto.