César Milstein, científico: "La ciencia debe ser un patrimonio de la humanidad, no una propiedad privada"

El premio Nobel argentino no patentó los anticuerpos monoclonales para que la ciencia fuera libre. "No me arrepiento", dijo. Pero también hubo un error administrativo.

14 de abril, 2026 | 05.00

César Milstein nació en Bahía Blanca en 1927. En 1984 recibió el Premio Nobel de Medicina por desarrollar la técnica de producción de anticuerpos monoclonales, una herramienta clave en la biomedicina moderna. Pero a diferencia de otros inventores, Milstein no se hizo millonario. No patentó su descubrimiento. Y cuando le preguntaban por qué, respondía con una frase que se volvió célebre: "La ciencia debe ser un patrimonio de la humanidad, no una propiedad privada".

Esa frase no fue un eslogan. Fue el reflejo de una ética de trabajo y una forma de entender el conocimiento científico.

Cuál es la historia de la frase de Milstein

En 1975, él y junto a su colega Georges Köhler publicaron en la revista Nature el método para producir anticuerpos monoclonales (hibridomas). Este avance permitía crear "proyectiles dirigidos" para identificar y atacar enfermedades específicas, lo que revolucionó el diagnóstico y tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes.

A pesar del potencial comercial multimillonario, Milstein decidió no patentar el método. En aquel momento, trabajaba en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge (Reino Unido). El organismo oficial encargado de las patentes en Gran Bretaña (la NRDC) no actuó a tiempo y Milstein, fiel a su formación en la universidad pública y a su visión de la ciencia, prefirió que el conocimiento circulara libremente.

"No hubo un interés comercial por parte nuestra. Nuestra prioridad era el avance del conocimiento científico. Patentar el descubrimiento hubiera significado poner trabas al desarrollo de la técnica por parte de otros laboratorios. Yo sentía que el beneficio de este trabajo debía ser para la sociedad y que la ciencia debe ser un patrimonio de la humanidad, no una propiedad privada."

También solía decir: "No me arrepiento de no haber patentado los anticuerpos monoclonales. Si lo hubiera hecho, la investigación se habría retrasado años."

Patentar su descubrimiento hubiera retrasado años la investigación mundial.

El error administrativo clave

Aunque Milstein tenía una ética de "ciencia abierta", la falta de patente no fue solo una decisión heroica individual, sino también un error administrativo.

El laboratorio de Milstein informó al Medical Research Council (MRC) sobre el descubrimiento. El MRC consultó a la agencia encargada de patentes en el Reino Unido (la NRDC). La agencia respondió tarde y con desinterés, argumentando que no veían una aplicación comercial inmediata.

Milstein, en lugar de insistir o buscar abogados privados, publicó el paper en Nature (1975). Una vez publicado, el conocimiento pasó a ser de dominio público y ya no se podía patentar.