Cinco "ojos de agua desconocidos" de Argentina que tenés que visitar sí o sí

Distribuidos a lo largo y ancho del país, configuran destinos poco concurridos, pero que verdaderamente enamoran. 

29 de enero, 2026 | 10.00

La temporada de verano 2026 sigue su curso y, de cara al inicio de febrero, una nueva tanda de turistas busca refugios nacionales por descubrir.

Ya sean montañas, playas o valles, las opciones en el vasto terreno argentino son múltiples; sin embargo, cinco ojos de agua que enamoran pueden resultar útil y a modo de guía. Es que resulta obligatorio visitarlos al menos una vez en la vida.

Los cinco ojos de agua de Argentina que tenés que visitar sí o sí

Ojos de Mar en Tolar Grande

A solo 5 kilómetros de la localidad salteña de Tolar Grande se encuentran las tres lagunas de color verde turquesa denominadas Ojos de Mar.

Estos manantiales se asemejan por la forma circular en superficie plana, a luceros que crean una analogía con el mar por sus tonalidades, la profundidad y la composición de las aguas saladas. Son depresiones continentales a 4000 metros de altura que concentran las aguas lavadas de las rocas de la región, especialmente las volcánicas, que se evaporan por la extremada sequedad y aridez del ambiente, pero que son cuatro veces más saladas que las de los océanos.

Los primeros pobladores lo denominaron Ojos de Mar porque creían que se trataba de aguas del océano Pacífico, ubicado a 400 kilómetros, que llegaban hasta estas salinas a través de filtraciones.

Ojo de Agua en Salinas Grandes

Los Ojos del Salar son, particularmente, una postal única de la provincia de Jujuy. Emergidos del casi infinito mar de sal, los dos estanques de aguas de un impactante color turquesa, enmarcados a lo lejos por las montañas, configuran un fenómeno natural extraordinario que para muchos resultará una visita memorable.

Estas formaciones subterráneas son una de las 7 Maravillas Naturales argentinas, situadas a más de 3450 msnm. Para su visita es fundamental llevar protección solar alta, lentes de sol y agua, ya que el reflejo en la sal es muy fuerte y la zona es árida. 

Ojo del Planeta en Fiambalá

Nacido en los caminos de la Cordillera, sobre las lagunas de altura que regala la Puna catamarqueña y cerca del Volcán Pissis en Fiambalá, el Ojo del Planeta se configura como una maravilla casi irreal. Se trata de un pequeño espejo de agua de colores verdes y amarillos vivos con forma de circunferencia perfecta.

 El recorrido para llegar hasta su perímetro se realiza habitualmente en vehículos 4x4, siendo necesario o muy recomendado contar con guía habilitado debido a la altura y el terreno.

El Ojo del Planeta se sitúa en la llamada "Ruta de los Seismiles", una zona de alta montaña con picos que superan los 6000 metros sobre el nivel del mar.

Ojo del Albino en Ushuaia

Ubicado dentro de la Sierra Alvear, en la parte alta de la montaña de Ushuaia, el Ojo del Albino es otra de los bellos estanques de agua de color verde de deshielo, donde detrás, se alza la pared del glaciar Ojo del Albino con unos 20 metros de altura y varios kilómetros de plano.

La mayoría de los visitantes utilizan el sendero que cruza el valle de Tierra Mayor y lleva a la laguna Esmeralda. El acceso es sencillo pero la escalada para llegar al bloque blanco se complica hacia finales del verano, cuando se forma hielo sobre las rocas pulidas por el glaciar.

La Laguna Azul de Río Gallegos

Ubicada a 60 km en dirección sur desde Río Gallegos, la Laguna Azul se posiciona como el sitio ideal para observar a primera vista un misterioso paisaje de características volcánicas santacruceño, coronado por la presencia de un estanque de intensa coloración.

Cuenta con una composición geológica muy particular: de características volcánicas, ofrece al paisaje una tonalidad azulada, de profunda belleza, enriquecido por un marco de flora y fauna que además de ser muy representativa de la estepa patagónica, da vida a la quietud del lugar.

Para aquellos visitantes que decidan realizar esta excursión podrán apreciar la flora y fauna del lugar en su hábitat natural y la geomorfología.