Las mañanas frías invitan a quedarse unos minutos más bajo las frazadas, encender las luces de la casa y comenzar el día puertas adentro. Sin embargo, especialistas en sueño y cronobiología advierten que uno de los errores más frecuentes durante el invierno es evitar la exposición a la luz natural apenas nos despertamos, un hábito que puede afectar la energía, el estado de ánimo y la calidad del descanso.
Durante los meses más fríos del año, los días son más cortos y la cantidad de horas de luz disminuye. Esta reducción de la exposición solar influye directamente sobre el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula funciones clave del organismo como el sueño, la vigilia, la producción hormonal y los niveles de alerta.
Por qué hay que exponerse a la luz natural al despertar
Los expertos explican que la luz natural de la mañana ayuda a "poner en hora" este reloj interno. Cuando los ojos reciben luz al comenzar el día, el cerebro reduce la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño, y favorece el aumento de cortisol en niveles saludables, facilitando el despertar y mejorando la concentración. Por el contrario, permanecer durante horas bajo iluminación artificial o sin contacto con el exterior puede generar sensación de cansancio, somnolencia y menor rendimiento durante la jornada.
Diversas investigaciones muestran que la falta de luz matutina altera el ritmo circadiano y puede afectar tanto la calidad del sueño nocturno como el bienestar general. Incluso algunas personas experimentan una disminución de la energía y cambios en el estado de ánimo durante el invierno debido a la menor exposición solar.
Alcanzan entre 10 y 30 minutos de luz natural durante la mañana, ya sea saliendo al balcón, abriendo las cortinas, caminando unas cuadras o tomando el desayuno cerca de una ventana con buena iluminación.
Además, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, realizar actividad física y evitar el uso excesivo de pantallas durante la noche son estrategias que ayudan a mantener sincronizado el reloj biológico.
