Endeavor Sub20 y la crisis de la utopía neoliberal

En el evento se fomentaba una narrativa centrada en la capacidad individual de generar oportunidades, mientras en el plano estructural los indicadores laborales muestran que la desocupación y la precarización afectan de manera particularmente intensa a los jóvenes. La rebeldìa de los jóvenes. 

02 de mayo, 2026 | 19.00

Bajo el lema “Lo que no existe, podemos inventarlo” se realizó la “Experiencia Endeavor Sub20″ en el Movistar Arena donde asistieron más de 12.000 estudiantes de los últimos años de escuelas secundarias públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco del programa de Actividades Educativas de Vinculación con el Futuro (VCF). El evento fue organizado por Endeavor, una fundación global que se presenta a sí misma como la “comunidad de emprendedores de alto impacto más grande del mundo”  y una instancia de inspiración temprana para jóvenes interesados en temas de emprendimiento, innovación y los negocios . En el directorio de la organización figuran, entre otros, el actual presidente Martín Migoya, Co-fundador & CEO de Globant, Marcos Galperin (Fundador y CEO de Mercado Libre) y Eduardo Elsztain (Presidente de IRSA), todos empresarios cercanos al gobierno nacional.

La jornada combinó charlas motivacionales, entrevistas en vivo, talleres y espacios de networking en un formato cercano al espectáculo, con música, pantallas gigantes y una puesta en escena orientada a generar identificación emocional. Los speakers, como le llaman a los oradores, compartieron “experiencias, aprendizajes y desafíos, con el mensaje transversal de que no hace falta tener todo claro para empezar” a emprender. Entre los principales expositores estuvieron el propio Migoya, cofundador de Globant y uno de los referentes más visibles del ecosistema tecnológico argentino; Patricia Jebsen, con trayectoria en empresas de comercio electrónico y directorios corporativos; Alejandro Vázquez , Co-fundador & Presidente de Tiendanube; y Ariel Sbdar, fundador de Cocos, una fintech orientada a inversiones; entre otros nombres del universo emprendedor. El cierre artístico estuvo a cargo de la cantante María Becerra, quien paradójicamente fue la figura más convocante.

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Tal como indican los organizadores, el objetivo explícito de la propuesta es “sembrar mentalidad emprendedora” en jóvenes promoviendo valores como la autonomía, la iniciativa individual y la resiliencia frente a la adversidad. En ese sentido, el dispositivo no se limita a compartir información técnica o brindar herramientas concretas, sino que trabaja directamente en la construcción de subjetividades emprendedoras, en las que el éxito se concibe como resultado directo del esfuerzo personal, mientras que los condicionantes estructurales tienden a quedar desdibujados. Se pone en marcha un relato sobre el trabajo, el éxito, el dinero y el futuro, a partir de historias personales “ejemplares” que funcionan como modelos a imitar. 

Para eso los speakers, que son en su mayoría fundadores o directivos de empresas tecnológicas y financieras con inserción global, hacen un recorrido por sus historias y trayectorias marcadas por decisiones individuales, capacidad de adaptación y crecimiento sostenido, configurando una figura del emprendedor que sintetiza atributos valorados en el capitalismo contemporáneo: flexibilidad, innovación y autoexigencia. La reiteración de relatos de ascenso y superación, muy similar a los discursos que suelen encontrarse en redes sociales, contribuye a consolidar un imaginario en el que la excepcionalidad se vuelve referencia general, se naturaliza. En ese punto, la noción de mérito adquiere centralidad como principio ordenador, pero lo hace en un sentido que tiende a omitir dimensiones como el acceso diferencial a recursos, las redes de contacto, el capital social o cultural, o incluso el componente de contingencia que atraviesa muchos procesos de acumulación. 

Quienes se brindan como modelos empresariales son personas milimétricamente elegidas para encajar en el clima de época y discurso político, priorizando sectores vinculados a la economía del conocimiento, las finanzas y las plataformas digitales, en detrimento de otras formas de organización productiva. La centralidad de startups, fintechs y empresas tecnológicas en la selección de casos refleja una orientación más amplia en la que la generación de valor se asocia a la innovación y la escalabilidad antes que a la expansión de la producción industrial o al fortalecimiento del mercado interno. En ese sentido, el tipo de éxito que se promueve es individual, pero también coherente con una matriz económica que tiende a concentrar oportunidades en segmentos específicos, lo que vuelve aún más significativa la distancia entre los ejemplos presentados y las condiciones reales de la mayoría de los asistentes.

El caso de Migoya, CEO de Globant, es paradigmático ya que su empresa ha sido presentada recientemente como beneficiaria del nuevo clima económico, en línea con declaraciones públicas del propio empresario en las que destacó las reformas del gobierno nacional orientadas al mercado, en un contexto donde, al mismo tiempo, la empresa tuvo que cerrar las oficinas de Ushuaia y Resistencia, lo que complejiza su vínculo con el desarrollo productivo local y evidencia las contradicciones de la narrativa.

Paradójicamente, mientras en el estadio se fomenta esa narrativa centrada en la capacidad individual de generar oportunidades, en el plano estructural se observa un proceso de debilitamiento sostenido de dispositivos colectivos históricamente asociados a la movilidad social. El sistema universitario público, que durante décadas funcionó como uno de los principales mecanismos de igualación relativa de oportunidades, atraviesa tensiones vinculadas al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y la sostenibilidad de sus condiciones. En términos numéricos, según datos del CIN, las transferencias a las universidades públicas cayeron un 45,6 por ciento desde el 2023 hasta la actualidad.

Al mismo tiempo, los indicadores laborales muestran que la desocupación y la precarización afectan de manera particularmente intensa a los jóvenes, configurando un escenario en el que el acceso al empleo formal se vuelve más incierto: para los jóvenes de entre 18 y 24 años ronda el 19%, casi el triple que la de la población adulta; y casi siete de cada diez jóvenes ocupados trabajan en condiciones informales. En ese marco, el emprendedorismo y el cuentapropismo aparecen progresivamente como un horizonte deseable y hasta privilegiado, por el que en el que la posibilidad de resolución de las trayectorias laborales se desplaza hacia el terreno de la iniciativa individual.

Abucheos y enojo, lo que el algoritmo no pudo controlar

Frente a una cascada ininterrumpida de relatos de éxito y resiliencia, del otro lado la reacción de parte del público introduce un elemento que desborda la lógica algorítmica y calculada prevista para el evento. Los abucheos, las consignas como "La patria no se vende” que interrumpieron alguna exposición, así como el rechazo manifestado ante la aparición de la bandera y simbología de Estados Unidos en uno de las charlas pueden leerse como indicios de una sensibilidad y lectura que no se ajusta plenamente al guión propuesto. Sin necesidad de sobredimensionar el episodio que todavía está resonando, se lee la presencia de una recepción activa, no guionada, contingente, en la que los jóvenes tienen la chance y posibilidad de interpretar el mensaje, lo filtran y, en algunos casos, lo cuestionan.

El caso que trascendió, por su viralización en redes, fue la presentación de Ariel Sbdar, el CEO de Cocos Capital, que fue abucheado por los jóvenes. Este empresario es un exponente de la cultura de la educación financiera y en las redes sociales donde se muestra muy activo difundiendo alternativas de inversión. Pero también, se supo después, el abucheo fue producto del involucramiento y promoción en el activo ficticio Libra que finalmente fue una estafa financiera en la que está metido el propio presidente Milei. Además, el caso de Sbdar desmiente el típico relato de hacerse desde abajo, con una idea individual brillante que se lleva adelante superando obstáculos dado que su socio en Cocos Capital es Nicolás Mindlin, hijo de Marcelo Midlin, presidente de Pampa Energía. El capital se hereda como la pobreza

Lo sucedido en el evento puede leerse como una reacción de desengaño propio de esta época. Se trata del agotamiento de la promesa utópica del neoliberalismo que promete libertad individual y hacerse rico, mientras las condiciones materiales vuelven cada vez más difícil imaginar un futuro posible. En este sentido puede interpretarse como una crisis de legitimidad del tipo ideal del “empresario héroe” eje del imaginario neoliberal. Durante años, la figura del empresario innovador que empieza a cranear sus ideas en un garage aislado, desde Steve Jobs hasta Marcos Galperin, fue presentada como modelo aspiracional legitimador del sistema, y justamente el evento lo propone. Pero pareciera que una parte de la juventud se muestra escéptica frente a esos discursos marketineros motivacionales, especialmente cuando perciben una distancia enorme entre la narrativa y sus propias condiciones de vida.

El esfuerzo ya no garantiza movilidad social y los jóvenes parecen sentirlo y expresarlo. En un contexto económico donde los salarios son bajos y ni siquiera garantizan condiciones básicas, el empleo es precario e inestable, acceder a la vivienda propia un sueño y alquilar es prácticamente imposible, la única opción fácil y democrática es el endeudamiento accesible con un clic en el celular. Es muy ingenuo pensar entonces que los jóvenes iban a reaccionar solo aplaudiendo o reafirmando estos discursos de meritocracia y autosuperación individual, que pueden ser percibidos más como una moralización del fracaso que como una propuesta real de emancipación. 

Otro tema prioritario para los jóvenes es la falta de herramientas para afrontar actualmente problemas de salud mental muy graves, cuestiones que son subestimadas y silenciadas en estos mensajes e incluso los profundizan al privatizar el éxito y responsabilizar a cada uno por el malestar.  Frente al único camino que se les propone, más que fundar una empresa exitosa, el futuro real parece ser la esclavitud moderna de las apps que ocultan la relación de explotación tras la figura de la autonomía. 

En el libro “El sueño de vivir sin trabajar” Daniel Fridman estudia cómo la educación financiera y el emprendedorismo asociado a dicha cultura funcionan como formas de producir subjetividad, es decir no son simples herramientas económicas o técnicas de administración del dinero. Fridman analiza estos discursos que prometen la autonomía absoluta: “no depender de nadie”, “ser tu propio jefe”, “vivir de ingresos pasivos”. Estas técnicas moldean la conducta, y son métodos para gestionarse a sí mismo como una empresa. Cada gesto debe apuntar a aumentar el rendimiento de la inversión, a capitalizarse. El evento no solo transmite vivencias e inspiración basada en las biografías de los empresarios, sino una pedagogía emocional y moral: enseña cómo pensar el éxito y cómo interpretar el fracaso. Se internalizan la competencia, el autosacrificio y la responsabilidad individual como normas naturales para lograr el éxito, y como consecuencia el fracaso personal es la contracara. El individuo deprimido que no puede rendir se puede medicar en forma privada, pero cuestionar al sistema está bloqueado culturalmente. 

Podría pensarse que lo que sorprendió de la reacción de los jóvenes para una organización que se basa en la lógica de los algoritmos, en el procesamiento masivo de datos de las personas y por ende en la predicción y anticipación de los comportamientos, es justamente lo imprevisto del mismo, el hecho de mostrar una actitud de rebeldía que no estaba prevista ni para la cual estaban preparados los organizadores

Ninguna persona podría estar en contra de la iniciativa individual que es la expresión de la libertad de las personas. Pero lo que aquí se desenmascara es un mecanismo ideológico que en nombre de aquella justifica el enriquecimiento de una minoría a costa de la explotación de la mayoría, y lo que parece emerger es un agotamiento frente a estos discursos hipócritas que convierten desigualdades estructurales en desafíos individuales en términos de invocar una determinada actitud, mostrar resiliencia o tener mentalidad financiera.

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Fabiana Solano

Soy Socióloga (UBA) y periodista (ETER). Intento correrme de la agenda vertiginosa para profundizar en la realidad social, la cultura y la política. Como socióloga he estudiado y escrito sobre temas como la desigualdad social, la pobreza, la exclusión y la discriminación. En la actualidad me dedico mayormente a estudiar el fenómeno de tecnologías de comunicacion, plataformas, redes sociales y sus efectos sobre la subjetividad. Como periodista he trabajado y colaborado en varios medios de comunicación como Cítrica, Kamchatka, FM La Patriada, AM530, Tv Pública y El Destape.