La desaparición de Danilo Neves Pereira, un profesor universitario brasileño de 35 años, mantiene en vilo tanto a Argentina como a Brasil. Fue visto por última vez el 14 de abril en la Ciudad de Buenos Aires y desde entonces no hay rastros sobre su paradero. Antes de perder contacto, envió un último mensaje con un dato preciso. Se trata una dirección, que hoy concentra la atención de todos los investigadores que lo buscan.
"Avenida de Mayo 748, departamento 112, quinto piso": ese fue el lugar al que Danilo dijo que se dirigía, para encontrarse con una persona que había conocido a través de una aplicación de citas. Nunca más volvieron a verlo.
MÁS INFO
Una investigación full time y muchas preguntas sin respuesta
El caso es seguido por el Departamento de Personas Desaparecidas de la Policía de la Ciudad, que trabaja en conjunto con el consulado de Brasil. Sin pistas significativas, los investigadores analizan las cámaras de seguridad de la zona e intentan reconstruir los últimos movimientos del profesor.
De acuerdo con fuentes policiales, días antes de su desaparición Pereira habría atravesado un episodio de descompensación psicótica, por el cual estuvo internado en el Hospital Ramos Mejía. Este dato forma parte del rompecabezas que buscan armar las autoridades para entender qué fue lo que pudo haberle ocurrido.
La hipótesis principal, sin embargo, gira en torno a ese último destino en pleno centro porteño. Los investigadores se preguntan quién lo esperaba allí y qué pasó después del encuentro.
La conmoción en la comunidad académica
La noticia generó un fuerte impacto en Brasil, donde los medios de comunicación y la comunidad académica siguen el caso de cerca. Tanto colegas como estudiantes y allegados multiplican los mensajes en las redes sociales y piden colaboración en la difusión para poder encontrarlo.
Danilo llevaba unos seis meses viviendo en Buenos Aires, pero ya había construido una sólida carrera académica en su país. Durante más de diez años enseñó en el Centro de Idiomas de la Universidad Federal de Goiás y, hasta poco antes de viajar, residía en Río de Janeiro, donde cursaba un doctorado en lingüística aplicada. Planeaba defender su tesis en las próximas semanas.
Su familia atraviesa hoy una profunda angustia, pero están aferrados a la esperanza de que alguien haya visto algo o que algún dato permita esclarecer qué ocurrió aquella madrugada.
Las autoridades insisten en que cualquier información, por mínima que parezca, podría ser la clave para avanzar en la búsqueda de Danilo.
