A casi un año del hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años que desapareció en 1984 en el barrio porteño de Coghlan, efectivos de Gendarmería Nacional realizaron un nuevo allanamiento en la vivienda de Cristian Graf, el hombre señalado como principal sospechoso de la causa.
El procedimiento fue llevado a cabo este lunes 4 de mayo, en el domicilio de la avenida Congreso al 3700 y tuvo como objetivo la búsqueda de nuevos elementos probatorios vinculados al crimen del joven. Sin embargo, según confirmó la defensa de Graf, no se encontraron restos ni objetos de interés para la investigación.
MÁS INFO
El operativo, sin resultados
Según el abogado defensor Martín Díaz, durante el allanamiento se utilizó un georradar en el patio trasero de la propiedad para detectar posibles restos óseos u otros indicios. “No hallaron ningún elemento de interés para la causa”, aseguró el letrado.
La medida había sido solicitada por el fiscal a cargo del caso, después de que la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones revocara el sobreseimiento de Graf y ordenara su indagatoria por supresión de evidencia y encubrimiento. En esa línea, la causa fue recaratulada como “homicidio simple”, lo que reorganizó la investigación.
El objetivo del procedimiento era dar con restos faltantes de la víctima, con objetos no biológicos o con el posible arma homicida. Sin embargo, los resultados negativos reavivan las tensiones alrededor del avance del expediente. Desde la defensa sostienen que, al no poder probarse esos delitos, la causa podría quedar alcanzada por la prescripción.
A más de cuatro décadas del crimen de Fernández Lima
Diego Fernández Lima fue visto por última vez el 26 de julio de 1984, después de volver del colegio y salir nuevamente de su domicilio. Horas más tarde, al no tener noticias suyas, sus padres denunciaron su desaparición, que en un primer momento fue caratulada como “fuga de hogar”.
Durante años, la familia impulsó su búsqueda con escasa respuesta institucional. Recién el 20 de mayo del 2025, sus restos fueron hallados de manera accidental durante una obra en una vivienda lindera, también ubicada sobre la avenida Congreso.
La investigación posterior, con intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), permitió determinar que el adolescente fue asesinado de una puñalada en el tórax. Los peritajes también indicaron que tras el crimen se intentó desmembrar el cuerpo sin éxito y que lo enterraron en una fosa poco profunda.
Junto a los restos se encontró un reloj calculadora, una moneda japonesa y elementos de vestimenta, que ayudaron a contextualizar el hecho en la década del ’80.
Pese a los avances del último año, el caso continúa abierto y sin una resolución definitiva.
