Construyó su casa de barro en solo 10 meses inspirado en una película y ahora enseña a hacerlo con tus propias manos

"Chalo" no sabía ni hacer un reboque, pero le cerró la idea por lo económico, fácil y atractivo. "No sabía que con paja, arena, arcilla y pocos elementos más se podía hacer una casa", sentencia. Hoy ya construyó dos más y tiene un proyecto que impulsa a otros a animarse a hacerlo.

24 de junio, 2026 | 06.00

Hasta 2011, Gonzalo “Chalo” Parma era un músico veinteañero de la zona bonaerense de Remedios de Escalada que gustaba de tocar con sus bandas, jugar al básquet y compartir tiempo junto a sus amigos. Pero ese año, tras ver una película que grafica de forma muy denotativa la autoconstrucción de viviendas de barro, su vida empezó a dar un vuelco rotundo. En consecuencia, desde ese entonces, se propuso tener su hogar ecosustentable. No solo lo logró una vez, luego con sus propias manos levantó dos más y ahora tiene un proyecto llamado De Barro Pisado en el que enseña, da cursos, confecciona planos personalizados y ofrece todo tipo de consejos para quien quiera imitarlo.

“Tendría uno 23 años, más o menos, cuando vi  El barro, las manos, la casa, es una película muy gráfica de diferentes técnicas de la construcción natural. Y bueno, quedé flasheado porque no podía creer que con paja, arena, arcilla, y algunos pocos elementos más, se pudiera hacer una casa. Y el film está muy bien, además Jorge Belanko, el protagonista, es un tipo muy atrapante. Cómo cuenta te inspira y la música está colocada de manera perfecta. Y bueno, después de eso me quería hacer mi hogar. No sabía nada de construcción y, sin embargo, lo cumplí en 2016”, le contó Chalo Parma a El Destape.

“No había tenido ningún tipo de experiencia, ni siquiera sabía hacer un reboque. Y fue muy intuitivo. Me cerró por todos lados: económico, intuitivo, fácil, atractivo. Además es muy lindo trabajar con barro. Y bueno, le mandé, me entusiasmé y hoy es parte de mi vida”, agregó el fundador de De Barro Pisado.

Un bebé: un pan (y un hogar) bajo el brazo

El cantante de bandas como Cultivo la Tierra (un presagio total), comenzó a mirar todos los videos que estaban relacionados con autoconstrucción. Aprendió mucho y luego estaba decidido a que la experiencia de prueba y error hiciera el resto. En ese contexto, compró un terreno en Mar de Cobo y allí puso manos a la obra. En ese interín, se enteró que sería padre, lo que apresuró la finalización de su casa: 10 meses en total. 

“Justo mi por entonces compañera quedó embarazada, pero cuando empezamos a construir no lo sabíamos. La idea inicial era arrancar la casa de a poquito porque queríamos tener la mitad hecha, antes de irnos a vivir. Y al final ella quedó embarazada: me enteré cuando estaba haciendo los pozos de los pilotines. Entonces, empezamos a trabajar a contratiempo para terminarla y al mes que llegó el nene estaba lista: fueron 10 meses. Necesitábamos tener un espacio lindo, prolijo, que no sea una mugre. Así que le hicimos la habitación arriba que quedó hermosa. Y bueno, de a poquito se iba arreglando el baño y el resto de la casa. La primera fue de 4 x 4 metros.”, recordó Chalo Parma. 

“Yo me levantaba a la mañana, antes de arrancar a laburar en Mar del Cobo y miraba la película de Jorge Belanko de nuevo, era como el impulso. Recuerdo que estaba lleno de dudas, de miedos. Y como que la peli no era solamente el material y el contenido que era buenísimo, había algo más ahí. Recuerdo que me dije: ‘Bueno, dale, vamos. Dejá de pensar y mandale porque si no te vas manipulando a vos mismo’. Y eso me ayudó un montón. En la marcha, te vas dando cuenta de cómo funciona todo. Y aprendés muchísimo: a tirar una plomada, a sacar un nivel, una escuadra. Es decir, te vas poniendo pillo y aprendés”, agregó el compositor.

No hay dos, sin tres

Chalo y familia no estuvieron demasiados años en el pueblo de la costa bonaerense. Al músico, muy acostumbrado a la interacción social, le costó un poco la vida en la ciudad ubicada en el partido de Mar Chiquita. En consecuencia, volvieron al sur del Conurbano, pero esta vez el lugar elegido fue La Plata. El fundador de Barro Pisado, compró un lote en una rural de la ciudad de las diagonales de 110 m², junto a su hermano.

En simultáneo con semejantes dimensiones, también subió la apuesta con la nueva construcción. De hecho, en esta oportunidad, Chalo proyectó una vivienda de 8 metros de largo por 4 de ancho y de dos pisos. “Esta construcción fue más pensada, con otra experiencia, con una técnica muy simple: de vacío de ensamblado, muy fácil. También, como la anterior, utilicé resina con paja y barro, rebocada con tierra. Y bueno, también, fue una hermosa experiencia”, recordó el compositor.

Al poco tiempo de finalizar su segunda casa, Parma se separó de su compañera, con lo cual, tuvo que dejar el hogar. Al haber divido el terreno que compró con su hermano, decidió erigir su tercera casa en lote de al lado.

“En cinco años ya me había construido dos casas, y parecía que no era suficiente: tenía que ponerme con otra. Así que dividí ese terreno y construí otro hogar que es donde estoy viviendo ahora. En esta oportunidad, pensé en algo más simple, más rápido y más económico aún. Hay partes con reboques todavía, pero está recontra habitable. Le hice una habitación a mi nene, garaje, horno de barro y quincho. Y de a poco la voy mejorando con los accesorios, como la puerta principal de entrada”, precisó Chalo.

Y continuó: “Lo particular es que pese a la separación tengo a mi nene a metros. Al principio fue duro el mero hecho de no tenerlo en la misma casa cuando me levantaba , pero la verdad que está buenísimo porque lo veo todo el tiempo- El único problema puede darse si no tenemos un buen día con la madre (se ríe), no en serio, es buenísimo: somos muy compañeros con él”.

Lo pasado pisado, lo presente: De Barro

Durante la charla con El Destape, Chalo Parma recalcó varias veces que él no sabía nada de construcción antes de motivarse con levantar su primer hogar. En su formación hubo mucho de empírico, otro tanto de materiales teóricos que iba viendo, más la motivación determinante que le generó la película de Bibanko. Ahora bien, lo que iba encontrando en Youtube, que en 2011 tenía solo seis años desde su nacimiento, sabía a poco.

Además, él sentía que entre los videos o especies de tutoriales que miraba, nadie explicaba con claridad cómo se construía una casa autosustentable. “Había muchos libros, muchas cosas técnicas, pero no había una forma simple de enseñar. Entonces,  cuando arranqué mi canal en YouTube me prometí que iba a mostrar todo de la forma que a mí me gustaría haber recibido la data. Y creo que a muchos seguidores se quedaron por ese motivo: en el espacio encontraron un manera simple, sin tanto tecnicismo. Son tres o cuatro, entre los que me incluyo, los que armamos el contenido como para que el usuario sienta que sigue las instrucciones que lo motiven porque son realizables”, sostiene Parma.

Con todo, Chalo abrió su canal de Youtube, su cuenta de Instagram y TikTok, de Facebook y también desarrolló una página web. En todas las plataformas da consejos, cuenta su experiencia, muestra avances que le imprime a su casa, da ejemplos prácticos para demostrar que las paredes son muy fuertes, aunque en las redes también intercala contenidos como canciones y divertidas charlas con su hijo (en todas lo encuentra como @debarropisado). Mientas tanto, en debarropisado.com se dedica más precisamente a quienes ya se encuentra en el camino concreto de la bioconstrucción. Hay diseños de planos, ofrece asesoría en línea y presencial, da cursos, tiene como opción el seguimiento de las obras por Meet y hasta vende merchandising para la comunidad.

Barro Pisado no solo fue el corolario de haber empezado a construir sus propias casas, si no que también se transformó en su medio de vida. “Me dedico principalmente a los talleres. Lo que más me sale son los de construcción natural. Sobre todo los hago acá en mi casa, pero también si me llaman los realizo en cualquier lugar del país. Hasta ahora fui a a Córdoba, a Uruguay y a muchos pueblos bonaerenses”, precisa Chalo. 

Y revela: “Yo tengo un plano de vivienda accesible que va a derivar en un plano de vivienda social, que todavía no lo puedo llevar adelante, porque la vida no me lo permite, pero es un proceso que vengo impulsando hace tiempo para acompañar a la gente a construir su primer ambiente. Su espacio de 6 x 3 metros, o sea que, además, te permite ampliar una casa de muchas formas. Es un sistema de construcción muy simple, es con las quinchas en bastidores, que si juntas 20 personas lo levantás levantar en 4 días. Los materiales serían madera, barro, paja, arena y con ellos se levanta la casa. Y la idea es que en mi talleres lo puedan aprender”.

Los beneficios de una casa biosustentable

Según Chalo, una de las mejores características de las casas de bioconstrucción es su regulación de la humedad: suelen tener una temperatura ideal. El músico asegura que en invierno con dos horas de salamanca alcanza para luego mantener el espacio caliente. Mientras que en verano son frescas: con un rato de un aire acondicionado de poca potencia es suficiente para que adentro esté agradable.

 “No recomendamos pintar con lápices,. Hay pinturas naturales y otras alternativas que funcionan muy bien y que dejan la casa hermosa”, acota Parma, que a su vez destaca el aporte al medioambiente de un hogar de estas características. “Lo mismo que al no tener humedad, un problema de difícil solución en las casas convencionales, no solo evita el incordio que provoca manchas en las paredes, si no que además es mucho más saludable para las personas con problemas respiratorios”, añade. Por último, y no por ello menos destacado, es que la diferencia económica es abismal.

“Es imposible hacer un número estandar de gasto actual, pero puedo recordar lo que me costó mi última casa. Yo arranqué a finales de 2023, tenía ahorrado unos 5 mil dólares y con eso le construí todo el interior, el baño pero abierto y no me dio para la galería que luego termino en garaje y quincho. Pero pude levantar una construcción de 7 x 7 con lo que hoy serían unos 7 millones de pesos. Además, con ese dinero también compré algunos electrodomésticos: me compré el termotanque, la cocina y el aire”, concluye Chalo Parma.