CONICET desarrolla catalizador para reciclar plásticos sin contaminar

Elangeni Gilbert, investigadora del CONICET, desarrolló un método innovador que convierte residuos plásticos en moléculas reutilizables y biodegradables.

31 de enero, 2026 | 10.12

La contaminación por plásticos no deja de crecer y representa un problema sanitario global: cada año se generan 400 millones de toneladas de residuos plásticos que contaminan ecosistemas terrestres y acuáticos, poniendo en riesgo la salud humana y ambiental. Frente a este desafío, la investigadora del CONICET Elangeni Gilbert creó un método para convertir estos residuos en plásticos biodegradables, abriendo una nueva puerta para la economía circular.

Gilbert, quien trabaja en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET), lideró un proyecto innovador que permite transformar materiales contaminantes industriales en moléculas reutilizables sin generar residuos tóxicos. Esta línea de "superreciclaje" convierte los plásticos en compuestos que pueden usarse para fabricar los llamados “plásticos del futuro”, biodegradables y con aplicaciones en diversas industrias.

La científica explicó que “cuando el reciclado deja de ser solo una buena intención y se convierte en una alternativa técnica y económicamente viable, puede generar impacto ambiental positivo, valor económico y beneficios sociales, transformando un problema ambiental en una oportunidad productiva”. Por este proyecto, titulado “Reciclado químico de plásticos”, Gilbert ganó el Premio Distinción Franco-Argentina en innovación en la categoría Junior, entre casi cincuenta propuestas presentadas.

Qué destacó la investigación del CONICET en reciclaje

Lo que destacó a su investigación fue el uso del upcycling o suprarreciclaje, un proceso que no solo reutiliza plásticos sino que los transforma en moléculas de mayor valor que el material original. En sus palabras, “en lugar de reconvertir el plástico en materiales similares o inferiores, recuperamos sus constituyentes químicos y, junto con compuestos derivados de la biomasa como agentes depolimerizantes, los transformamos en moléculas de gran valor agregado”.

Gilbert orientó su carrera hacia la contaminación plástica tras investigar materiales poliméricos termoestables y desinfectantes biodegradables. Su meta fue crear precursores para nuevos materiales biobasados y biodegradables a partir de residuos plásticos y biomasa, enfocándose en la depolimerización química del policarbonato de bisfenol A (PC-BPA), un plástico muy usado que libera microplásticos y un disruptor hormonal peligroso para la salud y el ambiente.

Los métodos tradicionales de reciclado químico requerían condiciones extremas como altas temperaturas, presión y costosos catalizadores. Sin embargo, Gilbert y su equipo desarrollaron un catalizador orgánico accesible y no contaminante que, junto con agentes depolimerizantes derivados de biomasa, permite depolimerizar residuos de policarbonato a baja temperatura y presión en tiempos muy cortos.

Este avance no solo recupera el bisfenol A evitando su liberación al ambiente, sino que también genera moléculas con funcionalidad carbonato de alto valor comercial, sin emitir dióxido de carbono. Además, el método posibilita un “reciclado secuencial selectivo” que optimiza tiempos y resuelve el problema de incompatibilidad entre distintos plásticos, evitando procesos costosos de separación y limpieza.

El proceso es simple, consume poca energía y se puede escalar industrialmente.

El reciclado secuencial selectivo consiste en depolimerizar químicamente un tipo de plástico a la vez, ajustando parámetros como temperatura, tipo de catalizador o agente depolimerizante para aprovechar diferencias estructurales y químicas. Así, en pocos minutos u horas, se pueden convertir residuos heterogéneos en moléculas específicas de alto valor, funcionando como una "mina selectiva" de moléculas a partir de residuos plásticos.

Los procesos diseñados por Gilbert son simples, requieren baja inversión y consumen poca energía, lo que facilita su escalado y transferencia tecnológica. Las moléculas obtenidas pueden usarse para fabricar nuevos materiales como poliuretanos, policarbonatos y resinas epoxi, o como solventes biodegradables para industrias química, farmacéutica, cosmética y agrícola.

La científica destacó que “nuestro método no complejiza los procesos actuales ni exige grandes inversiones; promueve la creación de empleo local y nuevas oportunidades productivas, y convierte residuos en insumos útiles, reduciendo la cantidad de plástico en basurales y fomentando la economía circular”. Este avance podría ser clave para enfrentar la crisis ambiental que genera el plástico y para impulsar soluciones sustentables en la industria.